Los fiscales federales de Nueva York pintan un cuadro en el que el poder del Estado venezolano se convirtió en un instrumento para proteger y enriquecer a una red criminal de alcance continental.
La detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense en Caracas ha abierto un capítulo extraordinario en las relaciones hemisféricas y el derecho internacional. Ambos se encuentran recluidos en Estados Unidos y afrontan un juicio federal en Nueva York por cargos que, según la acusación, dibujan una trama criminal de décadas que utilizó instituciones venezolanas para traficar drogas hacia Norteamérica. El caso, que incluye acusaciones de venta de pasaportes diplomáticos, asociación con carteles y grupos guerrilleros, y orden de asesinatos, representa uno de los enjuiciamientos más graves jamás presentados contra un ex jefe de Estado.
Los cargos formales: conspiración para el narcoterrorismo
El Departamento de Justicia de EE.UU. ha presentado una acusación detallada que contiene cuatro cargos principales contra Nicolás Maduro. La fiscal general, Pamela Bondi, confirmó que enfrenta cargos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer este tipo de armamento.
La acusación, que abarca un período de más de 25 años, describe que Maduro, desde antes de ser presidente, “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción” donde las élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico. Se estima que para 2020, entre 200 y 250 toneladas de cocaína salían anualmente por Venezuela hacia EE.UU., según informó la BBC.
Papel de Cilia Flores y otros altos funcionarios acusados
La acusación formal incluye a seis personas, expandiendo el caso original de 2020. Junto a Maduro, están imputados su esposa, Cilia Flores; su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; el exministro Ramón Rodríguez Chacín; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “el Niño Guerrero”, señalado como líder de la banda criminal venezolana Tren de Aragua.
A Flores se le acusa específicamente de haber aceptado cientos de miles de dólares en sobornos para coordinar una reunión entre un narcotraficante y Néstor Reverol Torres, entonces director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela. Según los fiscales, esta gestión facilitó la seguridad para vuelos que transportaban cocaína, por los cuales el funcionario recibiría US$100,000 por cada avión cargado.
La operación militar: captura en Caracas y traslado a Nueva York
La detención se produjo en la madrugada del sábado en una operación relámpago ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses (Delta Force) que ingresaron a la residencia de Maduro en Caracas. Fuentes de inteligencia revelaron que un equipo encubierto de la CIA había estado operando dentro de Venezuela desde agosto, rastreando los patrones, ubicaciones y movimientos de Maduro.
El presidente Donald Trump supervisó la operación en tiempo real desde una sala en Mar-a-Lago, Florida, y dio la aprobación final cerca de las 11 p.m. del viernes. Trump declaró posteriormente que EE.UU. “gobernará Venezuela hasta que haya una transición segura, adecuada y sensata”. Maduro y Flores fueron esposados, trasladados en helicóptero y llevados a bordo del buque USS Iwo Jima antes de su extradición aérea a Nueva York.
Alianzas con carteles y grupos guerrilleros: la acusación de una red continental
El documento judicial al que accedió El País de Madrid, sostiene que Maduro y sus colaboradores se asociaron durante décadas con algunas de las organizaciones criminales y narcoterroristas “más violentas y prolíficas del mundo”. Entre ellas se mencionan:
- Guerrillas colombianas: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
- Carteles mexicanos: El Cártel de Sinaloa y Los Zetas.
- Bandas criminales venezolanas: El Tren de Aragua.
La acusación indica que estas alianzas servían para despachar cocaína procesada desde Venezuela hacia EE.UU., usando las rutas y el conocimiento de los carteles mexicanos para cruzar la frontera norteamericana.
El mecanismo delictivo: pasaportes diplomáticos y lavado en la embajada
Uno de los capítulos más detallados de la acusación se refiere al período entre 2006 y 2008, cuando Maduro era ministro de Relaciones Exteriores. Según los fiscales, vendió pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes, permitiéndoles viajar a México con inmunidad y privilegios diplomáticos.
El mecanismo funcionaba de la siguiente manera: Maduro llamaba a la embajada de Venezuela en México para anunciar la llegada de un avión privado. Mientras los traficantes se reunían con el embajador, la aeronave era cargada con dinero en efectivo proveniente de la venta de drogas (beneficios) y luego volvía a Venezuela bajo cobertura diplomática. Este sistema habría facilitado el retorno seguro de millones de dólares a Venezuela.
Del “Cartel de los Soles” a un “sistema de clientelismo”: un cambio legal clave
Un aspecto legalmente significativo es que la nueva acusación ha modificado sustancialmente la terminología respecto a la imputación de 2020. Mientras que el documento anterior mencionaba 32 veces el “Cartel de los Soles” y señalaba a Maduro como su líder, la acusación revisada elimina la mayoría de esas referencias.
Ahora se describe, en cambio, como “un sistema de clientelismo dirigido por quienes están en la cima, conocido como el Cartel de los Soles”. Expertos sugieren que este cambio refleja una estrategia procesal de los fiscales, que necesitan probar en corte la existencia de una organización criminal estructurada, algo que podría ser más complejo que demostrar una red de corrupción y clientelismo. No obstante, altos funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, siguen refiriéndose públicamente a Maduro como el “líder del Cartel de los Soles”.
El juicio a Nicolás Maduro en Nueva York no es solo un proceso penal. Es un confrontación legal sin precedentes que pone en la balanza acusaciones de que un Estado fue capturado por el crimen organizado. Mientras los fiscales intentarán probar una trama de décadas, la defensa seguramente argumentará motivaciones políticas. El resultado, más allá del veredicto, marcará un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico y en la aplicación extraterritorial de la ley estadounidense. El ex presidente venezolano, por su parte, ya se declaró inocente ante el tribunal: “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”.
Principales cargos en la acusación federal
| Cargo 1 | Conspiración para cometer narcoterrorismo |
| Cargo 2 | Conspiración para importar cocaína a EE.UU. |
| Cargo 3 | Posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos |
| Cargo 4 | Conspiración para poseer armas contra intereses de EE.UU. |
| Acusados clave | Nicolás Maduro, Cilia Flores (esposa), Nicolás Maduro Guerra (hijo), Diosdado Cabello |
| Recompensa previa | US $50 millones ofrecidos por el Departamento de Estado |




















































