El 3 de enero de 2026, una audaz operación militar estadounidense sacó al presidente venezolano Nicolás Maduro de su residencia en Caracas y lo trasladó a suelo estadounidense para enfrentar un juicio. Este evento sin precedentes marca el abrupto final de doce años de gobierno, pero abre un período de profunda incertidumbre para Venezuela y redefine las relaciones de poder en América Latina.
El operativo militar, denominado “Resolución Absoluta”, fue el resultado de meses de preparación encubierta. Según reconstrucciones, las fuerzas estadounidenses ensayaron en una réplica exacta de la residencia de Maduro, estudiando hasta los detalles más mínimos de sus hábitos y protocolos de seguridad.
La ejecución, en la madrugada del 3 de enero, fue una demostración de precisión militar. Involucró una campaña cibernética para desactivar redes eléctricas y defensas, seguida del ingreso sigiloso de helicópteros de fuerzas especiales que volaron a baja altura para evitar radares. El asalto al complejo presidencial duró menos de 30 minutos, impidiendo que Maduro alcanzara su búnker blindado. Tras su captura, fue trasladado al buque de guerra USS Iwo Jima y, posteriormente, a Nueva York, donde enfrentará cargos por narcotráfico.
Consecuencias internas: la fracturada Venezuela post-Maduro
El vacío de poder es inmediato. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando interino, pero su autoridad es frágil. Ella es una figura clave del chavismo, y ahora se ve obligada a equilibrar las demandas de Washington con la lealtad a una base de poder fracturada. La administración Trump ha dejado claro que “dirige” la transición y ha amenazado con una segunda oleada de ataques si Caracas no cumple sus exigencias: desmantelar el narcotráfico, expulsar influencias extranjeras como la rusa e iraní, y reestructurar la industria petrolera para que beneficie “al pueblo”.
La sociedad venezolana carga con las profundas heridas de los últimos doce años:
- Crisis humanitaria sin precedentes: 7.9 millones de venezolanos (casi el 30% de la población) han huido del país, en la segunda mayor crisis migratoria del mundo.
- Colapso económico e institucional: Una hiperinflación histórica, la desaparición de indicadores estadísticos oficiales y el derrumbe de servicios públicos marcaron la era.
- Represión sistemática: Se documentan más de 300 muertes en protestas y 18,612 detenciones políticas desde 2014.
- Censura férrea: Venezuela ocupa el puesto 160 de 180 en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa.
Consecuencias geopolíticas y económicas
Uruguay se alineó claramente con el bloque de países progresistas que ven con extrema preocupación la acción. Su cancillería rechazó formalmente la intervención militar, subrayando que “los Estados se deben abstener de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza”. Internamente, la posición oficial fue respaldada por el Frente Amplio, mientras que los partidos opositores Nacional y Colorado, aunque condenaron la dictadura de Maduro, también reafirmaron su convicción en la autodeterminación de los pueblos y se desmarcaron de la intervención extranjera.
A nivel global, la operación ha sido interpretada como un terremoto en el orden internacional basado en normas. Rusia y China condenaron la violación de la soberanía, mientras que analistas advierten que sienta un precedente peligroso que otras potencias podrían usar para justificar sus propias intervenciones.
Legalmente, la justificación estadounidense es frágil. Expertos señalan que presentar la captura como una “operación policial” contra un “narcotraficante” no cumple con los estándares del derecho internacional para el uso de la fuerza, que solo permite la legítima defensa o una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. El paralelo con la invasión de Panamá para capturar a Manuel Noriega en 1989 es inevitable, aunque en ese caso había una oposición preparada para asumir el poder, algo que no existe hoy en Venezuela.
Económicamente, el petróleo es el centro del cálculo. Trump mencionó el crudo venezolano más de veinte veces en su conferencia, prometiendo que empresas estadounidenses ayudarían a relanzar la producción. Sin embargo, el impacto en los mercados dependerá de si la incertidumbre se traduce en una disrupción real del suministro energético global.
¿Y ahora qué? Escenarios posibles para Venezuela
El futuro inmediato de Venezuela pende de un hilo. Los expertos plantean dos trayectorias principales:
- Escenario de estabilización bajo tutela estadounidense: El régimen de Delcy Rodríguez cede y negocia, permitiendo una transición tutelada por EE.UU. que reestructure la economía y la industria petrolera, con eventuales elecciones. Es el escenario ideal para Washington, pero requiere una cooperación interna que puede no materializarse.
- Escenario de resistencia y caos continuado: El chavismo se reorganiza, resiste las presiones y el país cae en una espiral de violencia e inestabilidad prolongada. Estados Unidos, atrapado entre la imposibilidad de una invasión terrestre masiva y la ineficacia de solo ataques aéreos, podría verse inmerso en un pantano político.
La captura de Maduro no es el final de la crisis venezolana, sino el inicio de un capítulo aún más complejo. Estados Unidos ha logrado una victoria táctica espectacular, pero ahora debe enfrentar la abrumadora tarea de estabilizar una nación devastada, en una región profundamente dividida y bajo la mirada de un mundo que observa con aprensión cómo se resquebrajan los pilares del orden internacional. Como sentenció un exembajador estadounidense, “esta desconexión entre los medios que hemos desplegado y los objetivos que hemos fijado va a volverse en nuestra contra”.
Reacciones regionales: una América Latina dividida
| País | Posición | Argumento Principal |
| Argentina & Ecuador | Apoyo explícito | Celebración del fin de un “régimen criminal” y un avance contra el narcoterrorismo. |
| Brasil & México | Rechazo categórico | Condena a una “injerencia inaceptable” que recuerda los peores momentos de intervencionismo en la región. |
| Chile & Uruguay | Preocupación y rechazo | Llamado al diálogo y a la solución pacífica, rechazando el uso de la fuerza contra la soberanía de otro Estado. |
| Colombia | Rechazo | Petro rechazó la “agresión a la soberanía” y abogó porque los pueblos resuelvan sus conflictos internos. |
| Cuba | Condena frontal | Denunció un “criminal ataque” y un acto de “terrorismo de Estado”. |
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