Las aguas de los abrevaderos presentan turbiedad y pueden generar dificultades en la salud de los animales. Hay maíces que fueron cocinados por las altas temperaturas. Los granjeros deben elegir qué producto regar y cuáles no.
En forma muy llamativa, los tajamares y cañadas perdieron precipitadamente su caudal de agua, lo que incrementa la preocupación entre los productores ganaderos. En muchos casos estas pérdidas de agua se acercan al 30% o más de los reservorios. Con el paso de los días el agua se pone cada vez más turbia, profundizando la situación si se tiene en cuenta que se utiliza para la ingesta de los animales.
En muchos lugares los vacunos caminan varios metros adentro del recinto donde hasta hace algunas semanas estaba inundado. Durante los días previos a las bajas temperaturas que se instalaron en el país era muy común verlos durante horas adentro del agua intentando refrescarse.
De acuerdo con las versiones de productores recogidas por La Mañana, lo más sorprendente de esta situación es que se dio en tan solo pocas semanas. En el centro del país se registraron lluvias hasta entrado el mes de diciembre, por lo que era insospechado que pudiera suceder algo así en tan poco tiempo.
“Complicado pero bajo control”
Para el productor rural Francisco Sanguinetti Gallinal, este escenario es parte de las reglas de juego de cada verano. Tras una recorrida por los potreros de su establecimiento, ubicado en la zona de Cerro Colorado, en el departamento de Florida, la evaluación fue: “Complicado pero bajo control”.
Al cada vez más bajo nivel de las aguas se suma la pérdida de su calidad para la alimentación de los animales. A su entender, las próximas lluvias deberían ser suficientes como para dejarlas en condiciones para el consumo animal. Sin embargo, la incertidumbre es cuándo se producirán esas precipitaciones tan ansiadas.
Pero no solo el agua está siendo afectada por el déficit hídrico que se instaló, sobre todo en el sur del país, en los últimos meses. Las pasturas también perdieron calidad, aunque su volumen sigue siendo robusto y ayuda para alimentar a los animales. Este retroceso se vio acelerado durante las últimas semanas de 2025, cuando las altas temperaturas, acompañadas de un aire sofocante, secaron lo que aún se encontraba en buenas condiciones.
Las altas temperaturas cocinaron el maíz
Distinto es lo que está sucediendo con los productores lecheros de la zona de Rodríguez, en San José, donde ya tienen resuelta la disponibilidad de agua para los animales. En esa línea, la Sociedad de Productores de Leche de Rodríguez aún no ha reportado inquietudes por falta de este recurso de sus productores, que ya vienen trabajando desde hace bastante tiempo con la instalación de pozos semisurgentes.
En contrapartida, las altas temperaturas “cocinaron” los maíces y a contrarreloj están ensilando para no seguir perdiendo el cultivo. Las plantan que fueron sembradas a tiempo quedaron con los “choclos a medio llenar”, mientras que las más tardías prácticamente “cocinadas”, aseguró Leandro Noya, titular de la institución. En tanto, los maíces implantados más tardíamente y que se encuentran en etapa vegetativa aún tienen posibilidad de recomponerse siempre y cuando se produzcan las lluvias anunciadas para los próximos días. Noya optó por implantar en los próximos días un maíz de segunda, inmediatamente después de que termine de cosechar lo que le dejó el clima de las últimas semanas del maíz que plantó tempranamente. Como consecuencia de esta situación, se espera que los silos tengan pocos granos y los rendimientos de los maíces implantados con fines comerciales caigan a niveles que impacten en su precio.
Para sostener los buenos niveles de producción de leche, aun en estas condiciones adversas, los tamberos han optado por encerrar las vacas y sostener su alimentación con altos niveles de forraje y buen suministro de reservas.
El déficit hídrico secó la cañada
Desde la última seca importante en 2022, la cañada no había quedado sin agua. El tajamar que utilizaba para la disponibilidad de agua para un centenar de animales bajó considerablemente su nivel y el agua se volvió turbia y no apta para el ganado. Como resultado, en una de las chacras no pudo pastorear más por falta del recurso agua para el rodeo. Esta es otra de las situaciones que deja el déficit hídrico instalado en el sur del país.
Santiago Corral, propietario de la Cabaña La Franqueira de ganado Angus en la zona de 25 de Mayo, en el departamento de Florida, aprovechó la seca de la cañada para instalar un caño y extender la llegada del agua hasta el fondo del predio. Dijo a La Mañana que la situación “se ha complicado para buena” y eso repercute en la disponibilidad de alimentos. Decidió no pastorear las alfalfas para no perjudicar su desarrollo. En tanto, las que tenía para trillar ya perdieron las hojas y el sorgo que pastoreó hace un mes no volvió a desarrollarse.
Corral administra otro establecimiento en las inmediaciones de Sarandí del Yi, en el límite entre Florida y Durazno. Se trata de una de las zonas que se ha visto beneficiada por las lluvias de las últimas semanas. Los campos están verdes y las aguadas, sin tener un comportamiento óptimo, están en mejor nivel que las que se pueden ver hacia el sur del país.
Las mediciones de varios productores granjeros de punta del departamento de Canelones arrojan que en los últimos cinco años esa parte del país ha registrado déficit hídrico, de los cuales 2025 y lo que va del 2026 es el más pronunciado. 2023 fue el año que más se acercó a los 1200 milímetros anuales, mientras que 2025 cerró con 500 milímetros de déficit si se toma ese registro de lluvias normal para Uruguay.
Con picos altos de temperatura e intenso viento que producen alta evapotranspiración en los cultivos, el sector está transitando los niveles más altos de riego, donde se definen gran parte de los calibres tanto de frutas como de hortalizas.
Mario Buzzalino, productor de la zona de El Colorado, en Canelones, dijo que hay mucha preocupación porque las fuentes de agua se están agotando y no hay anuncios importantes de lluvias.
Si bien entiende que las frutas presentan buena calidad y sabor, la mayor dificultad pasa por el bajo rendimiento que terminará reflejado en los números de las empresas. En este contexto, los granjeros ahora deben priorizar qué productos regar y cuáles deben quedar por el camino.
Por el lado comercial, Buzzalino señaló que tampoco los precios están acompañando al sector. En la Unidad Agroalimentaria hay una canasta de productos con precios bastante deprimidos, lo que profundiza aún más la situación de muchos productores. Dijo que “los gobiernos no pueden hacer llover”, pero tampoco han tomado ninguna medida para paliar la situación.




















































