El acuerdo, que se firmará este sábado 17, garantiza a Uruguay acceso preferencial total a un mercado de 450 millones de consumidores. Se eliminará el 70% de los aranceles de forma inmediata y se proyecta un aumento del PIB de más de 1.5 puntos porcentuales, con cuotas específicas y ventajas históricas para los sectores productivos nacionales.
Después de más de 25 años de negociaciones que parecían interminables, Uruguay se prepara para cosechar los frutos de un acuerdo histórico. El próximo sábado 17 de enero, en Asunción, se rubricará el pacto que creará la mayor zona de libre comercio del mundo, uniendo a más de 740 millones de personas .
Para Uruguay, este tratado representa mucho más que mejores precios para sus productos estrella; es una palanca estratégica para modernizar su economía, atraer inversiones y reposicionarse en un mapa global cada vez más fragmentado.
El fin de la larga espera: un camino de 25 años
Las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur comenzaron oficialmente en 1999. En 2019 se alcanzó un acuerdo político, pero su concreción se estancó durante años ante las resistencias internas en Europa, principalmente del sector agrícola.
El desbloqueo definitivo llegó este enero de 2026, cuando el Consejo Europeo dio su aprobación por mayoría cualificada. De los 27 estados miembros, 21 votaron a favor, mientras que Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda votaron en contra, y Bélgica se abstuvo.
Italia, inicialmente reticente, cambió su posición tras obtener concesiones de la Comisión Europea, incluido un fondo de compensación de 45.000 millones de euros para agricultores y un mecanismo de salvaguardia más estricto.
Beneficios directos para los sectores clave uruguayos
El acuerdo eliminará progresivamente alrededor del 90% de los aranceles entre ambos bloques. Para Uruguay, esto se traduce en acceso preferencial para prácticamente toda su oferta exportable.
A continuación, los principales beneficios por sector:
Carne bovina (el gran ganador)
| Beneficio | Detalle |
| Nueva cuota arancelaria | 99.000 toneladas (54.450 fresca, 44.550 congelada) con arancel del 7.5%. |
| Eliminación arancel Cuota Hilton | Actualmente paga 20%, será eliminado. |
| Impacto | En 2024, Uruguay pagó entre 10-15 millones de dólares en aranceles solo por la carne dentro de la cuota Hilton. |
Arroz y miel (acceso ampliado)
- Arroz: Cuota libre de aranceles de 60.000 toneladas, implementada gradualmente en 5 años.
- Miel: Cuota sin arancel de 45.000 toneladas en 5 años (comenzando con 7.500 toneladas). Actualmente paga un 17.3%.
Lácteos (nuevas oportunidades)
- Leche en polvo: Cuota de 10.000 toneladas en 10 años.
- Fórmula infantil: Cuota de 5.000 toneladas en 10 años.
- Quesos: Cuota de 30.000 toneladas en 10 años (excepto mozzarella).
Según un informe de la Cancillería uruguaya, el 70% de los aranceles desaparecerá inmediatamente al entrar en vigor el acuerdo, mientras que el resto se eliminará progresivamente en períodos de 4, 7 y hasta 10 años.
Productos como cítricos, pesca y cueros, que habían perdido preferencias en 2014, recuperarán condiciones de acceso favorables.
Impacto económico más allá de los aranceles
El canciller Mario Lubetkin describió el acuerdo como el inicio de una “fase esperanzadora que permita crecimiento, trabajo e inversiones“. Las estimaciones preliminares del Ministerio de Economía proyectan:
- Aumento del PIB: Algo más de 1.5 puntos porcentuales.
- Crecimiento de las exportaciones de bienes: Aproximadamente 4%.
- Incremento del empleo: Alrededor de 0.5%.
- Aumento del salario real: Cercano al 1%.
Para el ministro Oddone, el pacto “favorecerá también la captación de nuevas inversiones y el aumento de la tasa de crecimiento potencial de la economía de Uruguay”.
Los desafíos y las críticas
El acuerdo no está exento de polémicas. En Europa, organizaciones ambientalistas como Greenpeace advierten que podría acelerar la deforestación para producción de carne y soja. Los agricultores europeos protestan por lo que consideran competencia desleal de productos sudamericanos con estándares ambientales y laborales menos estrictos.
Para responder a estas preocupaciones, el acuerdo incluye cláusulas de salvaguardia: las importaciones pueden suspenderse si los precios agrícolas europeos caen más del 5% o si las importaciones latinoamericanas aumentan en la misma proporción.
Desde Uruguay, la vicecanciller Valeria Csukasi reconoce que trabajarán con “trabajadores, empresas y sociedad civil sobre los desafíos que habrá por el aumento de las importaciones europeas“.
Próximos pasos y proyección
Tras la firma del 17 de enero, el acuerdo debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales del Mercosur. Csukasi explica que el acuerdo entra en vigor de forma “uno a uno“: si Uruguay y los europeos lo ratifican, puede comenzar a regir sin esperar a Argentina, Brasil y Paraguay.
Los parlamentarios uruguayos ya han transmitido su compromiso de ser “los primeros” en aceptarlo, por lo que en el Palacio Santos esperan que comience a ejecutarse este mismo 2026.
Más allá de las cifras, este acuerdo representa un cambio de paradigma para Uruguay. En un mundo donde Estados Unidos ha intensificado su política arancelaria y las cadenas de suministro buscan diversificación, el acceso preferencial al mercado europeo -que representa aproximadamente el 20% del PIB mundial – ofrece a Uruguay una herramienta estratégica para su desarrollo.
Como resume Lubetkin, se trata de comenzar a construir una “verdadera comunidad de 700 millones de personas” donde Uruguay puede desempeñar un papel más significativo del que había tenido hasta ahora en el comercio global.
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