Los cambios, que incluyen una carrera de 15 categorías para nuevos afiliados y un incremento en la tasa de aportación, buscan dar sostenibilidad financiera a un organismo que acumula pérdidas millonarias desde 2020. Las modificaciones también alcanzan a los jubilados con mayores ingresos.
Con el inicio de 2026, entraron en vigor una serie de modificaciones sustanciales en el sistema previsional que rige para los profesionales universitarios, cambios que impactan tanto en los aportantes activos como en los jubilados. Tras un año de negociaciones parlamentarias y la aprobación de un nuevo rescate financiero, la Caja de Profesionales implementa una reforma estructural que incluye una nueva escala salarial ficta y un aumento en las tasas de contribución.
Nueva carrera de 15 categorías para afiliados activos
Uno de los cambios más significativos es la creación de una nueva escala de sueldos fictos para los aportantes. Según un análisis del estudio Guyer & Regules, los profesionales que se afilien al organismo a partir del 1º de enero de 2026 quedarán comprendidos en una carrera de 15 categorías, a diferencia del régimen anterior de 10. El paso de una categoría a otra superior requerirá dos años de permanencia en la anterior.
Los afiliados activos que actualmente están en el régimen de 10 categorías y hayan nacido después del 31 de diciembre de 1984 tienen una opción voluntaria: pueden pasarse al nuevo sistema de 15 categorías, teniendo como plazo límite para decidirlo el 31 de julio de 2028. Quienes no ejerzan esta opción permanecerán en la escala anterior, con los ajustes previstos por ley.
La nueva escala establece una franja inicial especial válida por 12 meses para quienes se afilien en plazo y declaren libre ejercicio, con un sueldo ficto de $ 36.643. Las 15 categorías restantes escalan desde ese monto hasta los $ 165.595 de la decimoquinta. Cabe destacar que estos valores son provisorios para enero y serán actualizados definitivamente una vez que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publique el Índice Medio de Salarios Nominal (IMSN) de diciembre de 2025, a fin de mes.
Aumento en la tasa de aportación personal
En paralelo, desde enero también está vigente un incremento en la tasa de aportación personal de los afiliados activos, que pasó del 18,5% al 20,5%. Este ajuste estaba previsto en la ley orgánica de la institución (17.738 de 2004) y fue ratificado por la ley 20.410, aprobada en julio del año pasado, que constituyó el último rescate financiero de la Caja.
La normativa habilita al Poder Ejecutivo a aplicar este aumento cuando el resultado operativo del ejercicio anterior sea negativo y exista una proyección similar para el año siguiente o alguno de los tres próximos. El incremento puede ser de hasta 2% para el primer año (2026) y de hasta 1% en cada uno de los dos años siguientes, con el objetivo de contrarrestar la descapitalización y recomponer reservas.
Ajustes para jubilados
La ley 20.410 también introdujo cambios en los aportes de los profesionales jubilados. A partir de ahora:
- No aportarán quienes perciban una jubilación de hasta 6 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC), equivalente a $ 39.456.
- Abonarán una tasa del 2% los que cobren entre ese monto y $ 65.760.
- Quienes tengan ingresos superiores a $ 65.760 tendrán una tasa de aporte del 5%.
Al igual que con los activos, estos montos se actualizarán con el nuevo valor de la BPC que regirá a partir de este mes.
Contexto: Pérdidas acumuladas y sostenibilidad financiera
Las reformas se enmarcan en un escenario de grave deterioro financiero de la Caja de Profesionales. Según los últimos balances cerrados, el organismo tuvo pérdidas por US$ 51 millones en 2024 y acumula cinco años consecutivos de resultados negativos.
El resultado integral deficitario de 2024 fue de $ 2.247,5 millones, un 8% mayor en pesos que el del año anterior, de acuerdo con los estados financieros elaborados por la consultora Crowe Uruguay. Entre 2020 y 2024, la institución acumuló un resultado negativo de US$ 189 millones. La última vez que la Caja cerró un ejercicio con superávit fue en 2019, cuando obtuvo ganancias por $ 358,8 millones.
Implicancias y perspectivas
Estas modificaciones representan un esfuerzo por fortalecer la solvencia del sistema previsional de los profesionales a largo plazo. Para los nuevos afiliados, implicará una trayectoria de aportes más graduada, mientras que el aumento general de las tasas busca generar mayores ingresos corrientes.
Para la institución, el desafío inmediato será frenar la hemorragia financiera y comenzar a reconstruir sus reservas, en un contexto económico que sigue presentando incertidumbres. Los profesionales, tanto activos como jubilados, deberán adaptar su planeamiento financiero a estas nuevas reglas, que marcan un punto de inflexión en la historia de la Caja.
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