La comisión permanente, tras un tenso debate, solo logró aprobar una postura oficialista que rechaza la acción militar de EE.UU., mientras una propuesta de consenso del senador Bordaberry naufragó por disidencias en el Partido Nacional.
Este miércoles, la comisión permanente del Poder Legislativo uruguayo vivió una sesión marcada por la polarización y los desencuentros, sin alcanzar una posición común frente a la reciente incursión militar estadounidense en Venezuela y la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa.
Luego de un prolongado intercambio de argumentos y una pausa destinada a negociar, únicamente se aprobó la declaración del oficialismo del Frente Amplio, que consiguió seis apoyos en el cuerpo de once legisladores. La alternativa presentada por los partidos Nacional y Colorado, con un lenguaje más severo hacia el gobierno venezolano, no reunió los votos necesarios.
Un texto de compromiso que nunca se votó
En medio de las tratativas, el senador Pedro Bordaberry (Partido Colorado) elaboró un borrador buscando un puente entre las posiciones. La senadora Bettiana Díaz (Frente Amplio), presidenta de la sesión, precisó que esta iniciativa “omitía los puntos de mayor controversia” y se enfocaba en “los principios de la política exterior uruguaya”. No obstante, la iniciativa no consiguió el aval total del Partido Nacional, cuyos sectores más duros reclamaban una condena explícita y fuerte a Maduro, por lo que el texto ni siquiera fue sometido a votación.
Enfrentamientos y quejas por la calidad del diálogo
El momento de mayor roce ocurrió entre el senador Sebastián Da Silva (Partido Nacional) y la presidenta de la comisión, Bettiana Díaz. Da Silva arremetió contra el Frente Amplio por sus vínculos pasados con el chavismo: “Creen que la gente olvidará que un ex presidente de la República usó una chaqueta del ejército venezolano”, manifestó, aludiendo a una antigua imagen del expresidente José Mujica.
Asimismo, sostuvo que el oficialismo carecía de “la decencia de pedir disculpas a los uruguayos y al pueblo venezolano”. En un acto de desafío al reglamento, se negó a dirigirse a la mesa cuando Díaz se lo pidió, lo que originó una breve disputa procedimental.
Desde el Frente Amplio, el diputado Daniel Borbonet manifestó su molestia porque “el nivel de la discusión” no fue el pactado en los acuerdos previos a la sesión.
Qué decían los proyectos
La declaración que se aprobó, de origen oficialista, condena “la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela” y reivindica “el respeto al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas”. Asimismo, proclama a América Latina y el Caribe como “zona de paz” y exhorta a que se permita al pueblo venezolano “decidir su destino libre y soberanamente, sin interferencias externas”.
Por otro lado, la propuesta de la oposición —que fue rechazada— contenía una “enérgica condena al régimen dictatorial venezolano”, al que imputaba “persecución política, represión, violaciones sistemáticas de los derechos humanos, fraude electoral y prácticas de terrorismo de Estado”. Además, tildaba de “cómplices silenciosos” a los “aliados ideológicos del chavismo” a nivel local e internacional.
Ataques personales y réplicas
En su intervención, Da Silva también deslizó un agravio contra la diputada frenteamplista Ana Olivera, al recordar que durante su gestión como intendenta de Montevideo en 2013 le otorgó “las llaves de la ciudad a uno de los peores personajes de nuestra época”. Olivera salió al paso aclarando que un protocolo departamental obliga a realizar ese gesto con los jefes de Estado de visita.
El senador nacionalista también insinuó que “el hijo del expresidente Tabaré Vázquez amasó una fortuna con negocios” en Venezuela, en alusión a Álvaro Vázquez.
La polémica traspasó el recinto parlamentario. El presidente de la Cámara de Diputados, Sebastián Valdomir (FA), replicó a Da Silva en la plataforma X con un lacónico: “Seguí esperando sentado”.
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