Menos de una cuarta parte de las excarcelaciones anunciadas han podido ser verificadas en terreno. El gobierno interino de Delcy Rodríguez presenta el gesto como un camino a la paz nacional, pero las organizaciones de derechos humanos denuncian opacidad, liberaciones condicionadas y un número de presos políticos que aún supera los 800.
El gobierno venezolano anunció este lunes la liberación de 116 presos políticos, en un gesto presentado como parte de un proceso de “revisión integral de causas” iniciado tras la captura del ex presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos solo han podido confirmar 24 excarcelaciones concretas durante la madrugada de este lunes, evidenciando una profunda discrepancia entre las cifras oficiales y las verificadas sobre el terreno.
Las liberaciones se producen en un contexto político transformado después de que Estados Unidos capturara y extrajera a Maduro del país mediante una incursión militar. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, habría continuado con un proceso de revisión que, según el gobierno, Maduro inició “voluntariamente”. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció el 8 de enero el inicio de las excarcelaciones de un “número importante” de personas como gesto para “colaborar en el esfuerzo” de la “unión nacional”.
Discrepancia en las cifras oficiales
La opacidad marca el proceso de liberación. Mientras el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario informa de 116 excarcelaciones concedidas como “medida de gracia”, el Foro Penal, principal organización de defensa de presos políticos en Venezuela, solo había confirmado 17 liberaciones hasta el 11 de enero y 24 adicionales durante la madrugada del 12 de enero. Esto elevaría el total verificado a 41 personas liberadas desde el inicio del proceso.
Según el Foro Penal, en Venezuela permanecen privadas de libertad al menos 803 personas por motivos políticos, una cifra que otras organizaciones elevan a más de mil. El panorama se complica aún más porque en diciembre de 2025 se anunciaron medidas para otros 187 presos, pero según las ONG, “habitualmente los números anunciados no terminan concretándose”.
Casos destacados entre los liberados
Entre las excarcelaciones confirmadas destacan casos con repercusión internacional:
- Alejandro González de Canales: Ciudadano hispano-venezolano y exmarido de la activista Rocío San Miguel. Fue detenido el 9 de febrero de 2024, el mismo día que San Miguel, mientras trabajaba como gerente para Chevron. Se le acusó de revelación de secretos políticos y militares.
- Alberto Trentini y Mario Burlò: Los dos ciudadanos italianos fueron excarcelados de la cárcel El Rodeo I. Trentini, cooperante de 46 años, fue detenido en noviembre de 2024 mientras trabajaba con la ONG Humanity & Inclusion. Burlò, empresario de 52 años, fue arrestado ese mismo mes tras entrar a Venezuela desde Colombia.
- Rocío San Miguel: La abogada y defensora de derechos humanos fue excarcelada el 10 de enero junto con cuatro ciudadanos españoles, tras dos años detenida en El Helicoide, acusada de conspiración. Su familia aclaró que su liberación no es plena, sino una “medida cautelar sustitutiva” con restricciones como la prohibición de declarar públicamente.
Condiciones restrictivas y contexto carcelario
Las liberaciones no significan libertad plena para muchos de los beneficiados. Las organizaciones humanitarias advierten que quienes ya han salido tienen libertades con restricciones, como la prohibición de hablar públicamente de sus casos. Esta situación se confirmó en el comunicado oficial de la familia de Rocío San Miguel, que señaló que la activista mantiene “medidas de prohibición de declarar públicamente”.
El clima de preocupación aumentó tras conocerse la muerte bajo custodia estatal de Edison Torres, quien falleció por una “descompensación súbita de salud” según el Ministerio Público, en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana. Este incidente ha generado mayor alarma sobre las condiciones de los detenidos.
Reacciones internacionales y nueva relación con Italia
La liberación de los ciudadanos italianos tuvo una respuesta inmediata y positiva del gobierno de Italia. El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, confirmó que habló con ambos compatriotas y anunció que “el avión que los llevará a casa ya ha salido de Roma”.
Tajani calificó la liberación como “un gran logro de la diplomacia” y un “éxito para el gobierno italiano”, agregando que este gesto “creará una nueva relación entre Italia y Venezuela”. Incluso anunció que Italia mejorará sus relaciones diplomáticas con Venezuela, cambiando el estatus de su principal enviado de encargado de negocios a embajador de pleno derecho.
La primera ministra Giorgia Meloni agradeció “la constructiva cooperación demostrada en los últimos días” por las autoridades venezolanas, comenzando por la presidenta Rodríguez. Meloni había enviado previamente un mensaje público solicitando la liberación de los italianos.
Según Tajani, con estas liberaciones no quedan ciudadanos de nacionalidad exclusivamente italiana en prisión en Venezuela, aunque aclaró que todavía hay 42 personas con doble nacionalidad italo-venezolana detenidas, 24 de ellas por razones políticas.
Protestas familiares y perspectivas futuras
Mientras las liberaciones avanzan a cuentagotas, la desesperación de las familias crece. Este domingo, decenas de familiares durmieron frente a cuatro cárceles del país exigiendo la liberación de todos los presos políticos. Las vigilias se han sucedido a las puertas de centros penitenciarios como El Rodeo I, Tocorón, Ramo Verde, El Helicoide y Yare II, las cárceles con mayor población política del país.
El gobierno venezolano enmarca estas excarcelaciones en un proceso de “revisión integral” que busca contribuir a la paz nacional. Sin embargo, para las organizaciones de derechos humanos y las familias de los más de 800 presos políticos que según el Foro Penal aún permanecen detenidos, el camino hacia la libertad plena y sin condiciones sigue siendo largo e incierto.
La comunidad internacional observa con atención si estos movimientos representan un cambio genuino en la política de derechos humanos de Venezuela o son gestos limitados en un contexto de transformación política forzada tras la salida de Nicolás Maduro del poder.
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