El primero de los cultivos llegó al punto de no retorno en varias chacras, mientras que para el segundo las esperanzas de recuperación están intactas siempre y cuando se concreten las lluvias anunciadas para los próximos días.
Los efectos más severos del déficit hídrico presente en el centro sur del país recaen sobre el maíz de primera. Por su parte, la soja de primera con mayor plasticidad se encuentra en una situación complicada, pero aún a tiempo de recuperarse si se concretan las lluvias anunciadas para la próxima semana. En diálogo con La Mañana, el Ing. Agr. Bruno Pistón aseguró que aún la soja no ha entrado en una situación crítica por lo que tiene espacio como para sostener su estado.
De acuerdo con la lectura del acumulado de agua a nivel del suelo del profesional, las peores situaciones se encuentran en el norte-este de San José, parte de Flores y los departamentos de Durazno, Florida y Canelones.
Hacia el futuro las previsiones indicarían que el centro sur del país permanecería desprotegido en cuanto a la normalización de lluvias. Hacia el este la situación se normalizaría, mientras que hacia el norte y el litoral las precipitaciones han continuado por lo que el escenario es más favorable.
A contrapelo de lo anterior es lo que sucede con el maíz y la soja de segunda. Para ambos cultivos todavía hay un espacio de varios días para recibir humedad y seguir con su crecimiento normal.
Consultado sobre cuánta lluvia es necesaria para revertir esta situación, Pistón dijo que con 5 mm recién las plantas sienten la humedad. Teniendo presente este contexto, el ideal es que llueva entre 40 mm y 50 mm como mínimo. De esta manera permitirá que los cultivos se comiencen a recuperar siempre y cuando sigan otros eventos de precipitaciones.
El profesional explicó que si las precipitaciones fueran demasiado intensas en cortos períodos de tiempo los efectos no serían tan alentadores como en la situación anterior. Aseguró que de llover 100 mm en poco tiempo habría escurrimiento y se ayudaría a restablecer cañadas y tajamares, pero no así para que el suelo retenga lo suficiente como para la recuperación de las plantas.
La necesidad de humedad a nivel del suelo también está impactando sobre la producción de forrajes. En ese sentido, la producción de alfalfas en Canelones, Florida y Durazno muestran un freno al crecimiento tras el último corte.
Si bien ha sido acertada la elección del cultivo de maíz de primera en algunas chacras del centro sur del país, Pistón dijo que hay que tener presente todos los elementos para tomar las mejores decisiones posibles.
El centro sur es el más perjudicado por la falta de lluvias. Se lo puede ver con solo recorrer los caminos rurales o las rutas nacionales. El color de las pasturas naturales, aún con todo su volumen, es como si se le “hubiera aplicado glifosato”.
Según los datos que maneja el profesional sobre el acumulado de precipitaciones de los últimos meses para el sur y este del país oscilan entre menos 40 y menos 60% en comparación a los mismos meses de la zafra anterior. En contrapartida, al norte y litoral los suelos se encuentran bastante protegidos de acuerdo con el acumulado de lluvias registradas durante todo este período.




















































