La temporada estival en la capital uruguaya enfrenta una preocupante realidad: bacterias fecales en sus aguas amenazan la salud de bañistas mientras autoridades debaten sobre soluciones a un problema estructural de décadas
Con la llegada del verano, miles de montevideanos y turistas buscan alivio en las playas de la ciudad, pero una amenaza invisible pone en riesgo la temporada estival: altos niveles de contaminación fecal detectados en playas como Pocitos, Buceo y Santa Catalina, que han encendido alarmas sobre la seguridad sanitaria de estas aguas.
La situación ha llevado al senador nacionalista Martín Lema a exigir medidas urgentes a la Intendencia de Montevideo (IMM) para prevenir problemas de salud pública, señalando que el problema es conocido desde hace más de 20 años por las autoridades municipales.
Infraestructura al límite: el colector de Punta Carretas
El corazón del problema se encuentra en el colector de saneamiento de Punta Carretas, una obra faraónica construida entre 1986 y 1991 que revolucionó la calidad de las aguas montevideanas al transportar las aguas servidas 2.335 metros mar adentro desde Punta Brava.
Sin embargo, esta infraestructura clave alcanza su vida útil después de 34 años de servicio. El caño metálico de 1,76 metros de diámetro presenta fisuras mar adentro que se conocen desde hace más de dos décadas, aunque la IMM sostiene que no inciden directamente en la contaminación de las playas.
Carlos Colacce, quien dirigió la obra original cuando tenía 26 años y luego se convertiría en ministro de Vivienda, explica que la tecnología utilizada “ya no se usa, pero sigue funcionando”. El experto señala que la preocupación principal no son las fisuras conocidas sino la eventual corrosión de la tubería metálica en el ambiente marino.
El debate científico: coliformes versus enterococos
Un aspecto polémico del problema radica en la metodología de medición utilizada por las autoridades. Mientras la IMM sigue aplicando la normativa nacional de 1979 que establece parámetros basados en coliformes fecales, la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de enterococos como indicador más preciso de contaminación fecal.
Esta discrepancia tiene consecuencias prácticas: según los datos de enterococos, varias playas superaron los límites recomendados la temporada pasada, pero al utilizar el indicador de coliformes, se mantuvieron habilitadas para el baño.
El factor lluvias y los sistemas combinados
Un elemento que agrava periódicamente la situación es el sistema de alcantarillado combinado de Montevideo, donde las aguas servidas y las pluviales corren por las mismas tuberías. Cuando llueve intensamente y se excede la capacidad del colector, parte del agua -en lugar de dirigirse a los emisarios submarinos- fluye hacia “aliviaderos” o vertederos en la costa.
Por esta razón, las autoridades recomiendan no bañarse en las playas durante las 24 horas posteriores a lluvias intensas. El informe anual del Departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM reconoce que la calidad del agua el verano pasado “se vio afectada por el incremento de lluvias”, especialmente en playas cercanas a “fuentes de contaminación puntual, como las cañadas, los aliviaderos del sistema de saneamiento y el arroyo Carrasco”.
Respuestas institucionales y planes futuros
Un par de semanas atrás, el intendente Bergara defendió que “Montevideo es prácticamente la única intendencia del país que públicamente sistemáticamente la medición”.
“Hay un par de playas que tienen dificultades en el tema de los enterococos. Una es la que siempre está cerrada al público, que es la de Miramar. Pero vamos a estar trabajando para combatir justamente eso, pero dando la tranquilidad de que la bañabilidad de las playa en Montevideo está en muy buenas condiciones”, afirmó el jefe comunal.
Un problema con historia y futuro incierto
La paradoja de la situación actual es evidente: mientras el 92% de la población montevideana hoy tiene cobertura de saneamiento gracias a obras como el colector de Punta Carretas y la más reciente planta de tratamiento de Punta Yeguas (inaugurada en 2019), la infraestructura pionera que permitió la descontaminación original está al borde del colapso.
El llamado del senador Lema a tomar “medidas urgentes” resuena en un contexto donde la salud pública y el turismo se ven potencialmente afectados. Mientras tanto, los montevideanos se preguntan si es seguro bañarse en sus playas y cuánto tiempo pasará antes de que se implementen soluciones definitivas a un problema que, como señala Lema, las autoridades conocen desde hace más de 20 años.
Con el verano en su apogeo, la pregunta que flota sobre las aguas del Río de la Plata es si la ciudad llegará a tiempo para evitar que su temporada estival se vea empañada por un problema de saneamiento que requiere decisiones políticas, inversión sustancial y una actualización urgente de los protocolos de medición de calidad del agua.
Números que preocupan: la contaminación en cifras
Los datos del verano 2023-2024 revelan una situación alarmante:
| Playa | Situación respecto a límites bacteriológicos |
| Pocitos | Superó en varias ocasiones el límite recomendado de enterococos |
| Buceo | Superó límites de enterococos en temporada pasada |
| Santa Catalina | Registró excesos de contaminación fecal |
| Ramírez | Superó ocasionalmente 1000 ufc de coliformes fecales/100ml |
| Malvín | Superó ocasionalmente 1000 ufc de coliformes fecales/100ml |
| Carrasco | Superó ocasionalmente 1000 ufc de coliformes fecales/100ml |
Pocitos lidera la lista de playas con mayores problemas de contaminación. Si se aplicara un límite más exigente de 500 unidades formadoras de colonias (ufc) de coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua, incluso más playas mostrarían problemas de contaminación.
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