La situación en Venezuela luego de la detención y extradición de Nicolás Maduro y su esposa, más allá de un intento de restauración democrática, sigue generando controvertida a nivel internacional. En entrevista concedida a La Mañana, el exintendente de Tacuarembó y exembajador en Venezuela Dr. Eber da Rosa brindó su opinión al respecto de su experiencia durante su misión en dicho país.
Como exembajador en Venezuela y atento a los acontecimientos de los últimos días, ¿esto era algo que se podía prever o la dictadura venezolana se sorprendió con la acción de los Estados Unidos?
Creo que era algo previsible. El tiempo en que yo estuve al frente de la embajada fue un tiempo bastante tranquilo porque fue el momento en que el gobierno venezolano había firmado los acuerdos de Barbados con la oposición, por los cuales se comprometía a llamar a elecciones, a que no hubieran inhabilitados o proscritos como le llamamos nosotros acá en Uruguay, a que no hubiera prohibiciones de partidos políticos y a que hubiera amplias libertades para que la elección fuera verdaderamente democrática. Eso que se acordó en Barbados coincidió más o menos con la época en que yo estuve al frente de la embajada, a tal punto que a mí me sorprendió incluso la forma en que fui tratado.
Yo creí que me iba a recibir el canciller y nada más, pero me sorprendió el hecho de que el propio presidente Maduro recibiera las cartas credenciales. Creo que se buscaba en ese momento mostrar una buena relación con Uruguay, porque nuestro país, desde el punto de vista de imagen democrática, de estabilidad política, es una imagen aceptable, una imagen muy envidiada, incluso muy valorada por otros países. Después, poco antes de que yo me viniera, ya habían empezado a denunciar los incumplimientos de los acuerdos de Barbados. Se había decretado la inhabilitación de la candidata Corina Machado. Habían empezado a darse las restricciones en materia de prensa. Ya prácticamente uno no veía noticias ni en la televisión ni en la radio. Difícilmente se oía a alguien de la oposición contra el gobierno. Y naturalmente el panorama se fue endureciendo hasta que yo me vine ahí por febrero del año 2024.
Después vino el tiempo de la elección, que no fue de apertura democrática, fue una elección con muchas restricciones, con muchas dificultades, con denuncias de varios organismos internacionales sobre la poca cristalinidad. Y bueno, luego viene el fraude que todos conocemos después de que ocurrió la elección. De manera que a partir de ahí el panorama ya se enrareció mucho más. Yo en ese momento ya estaba acá en Uruguay, pero el panorama se complicó mucho más porque ya hubo denuncias de violación de derechos humanos, gente que fue apaleada en la calle, detenciones, gente que fue conducida arbitrariamente, sin proceso, sin denuncia siquiera legal a las cárceles venezolanas. Y naturalmente el panorama terminó enrareciéndose más, sobre todo cuando se produce la expulsión de un montón de embajadores de países latinoamericanos, entre ellos la embajadora de Uruguay que me había sustituido.
A partir de ahí es la versión de prensa que todos conocemos, cómo se fue enrareciendo el panorama y la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos terminó de vaticinar, a mi manera de ver, que algo de esto podía venir, porque el propio gobierno norteamericano ya lo había intentado en la famosa elección, apoyando o tratando de instalar un gobierno paralelo en Venezuela allá por 2019 con el famoso gobierno de Guaidó. En este período de Trump ya había sido anunciado en varias oportunidades que Estados Unidos estaba dispuesto a tomar determinadas medidas con respecto al tema de Venezuela. Y eso es lo que se ha visto en este caso, donde es evidente que ha habido una violación clara del derecho internacional, es evidente que no se ha respetado el principio de soberanía, por más que se diga que era una dictadura, pero la soberanía corresponde a los Estados y en este caso hubo claramente una violación de la soberanía, pero, en fin, eso ya es un tema que todos conocemos por los medios de prensa.
Se habla mucho de los abusos, de violación derechos humanos básicos, de las torturas en el Helicoide, ¿cuánto hay de verdad y cuánto de folclor?
Hay un poco de folclor, pero hay mucho de verdad también. Hay muchas denuncias hechas por organismos internacionales, hay denuncias hechas ante la Corte Penal Internacional sobre el tema de las características del régimen en Venezuela en cuanto a violación de derechos humanos, gente que ha militado políticamente en actos opuestos al gobierno ha sido detenida arbitrariamente, ha sido puesta presa en la vía pública, han ido a su casa y se la han llevado, y hay muchos casos en que las familias se han quedado sin saber por mucho tiempo cuál es la situación de sus familiares. De manera que en ese aspecto creo que más allá de que puede haber un poco de exageración, porque es un mundo donde cada vez más hay propaganda para un lado y propaganda para el otro en las redes sociales, se puede ver que puedan haber algunas exageraciones, pero en términos generales es evidente que había violaciones de derechos humanos y violaciones graves.
¿Venezuela es un país rico con una población pobre?
Venezuela es un país que ha vivido como ha vivido gran parte del resto de los países de América Latina. Ha vivido durante el siglo XX más en dictaduras que en democracia, de manera que hay muchos problemas de falta de formación cívica, la gente no valora mucho la democracia. Es más, yo estoy convencido de que el crecimiento de la oposición en Venezuela no vino tanto por el problema de la valoración de la democracia, sino por una inflación galopante que a raíz de la situación económica que llevó a que la inflación llegara al 300%. Naturalmente, eso en la medida en que toca el bolsillo provoca reacciones y había un descontento fuerte de la población o de gran parte de la población por razones económicas. De manera que esa es la situación.
Obviamente, en ese sentido, muchos dirigentes políticos venezolanos valoran el caso de Uruguay, que ha vivido mucho más en democracia y el régimen, el sistema en Uruguay, donde los partidos políticos tienen diálogo, donde los dirigentes y los líderes de los partidos políticos tienen canales abiertos para dialogar, para conversar, para ponerse de acuerdo o para establecer desacuerdos, funciona mucho más la estabilidad del sistema democrático que lo que se puede ver en Venezuela, donde la oposición está totalmente enfrentada con la gente del gobierno. Incluso dentro de la misma oposición se ven diferencias muy grandes entre, por ejemplo, Corina Machado y Manuel Rosales, el que era gobernador de Zulia, o el propio Enrique Capriles. Se advierte que hay diferencias importantes, y si bien la oposición se agrupó para la elección detrás de la candidatura de Corina Machado, es evidente que hay diferencias notorias sobre todo en cuanto a la estrategia que cada uno tiene para cómo ayudar a que Venezuela restablezca un sistema democrático.
¿La detención de Maduro es el fin de una dictadura o es el principio de una lucha de poder?
Pueden ser las dos cosas. Creo que el régimen no se va a sostener porque si Estados Unidos hizo lo que hizo, es decir, entró a territorio venezolano, y bombardeó unidades militares, no creo que haya una marcha atrás. El propio presidente Trump ha anunciado que va a haber un tiempo de estabilización primero, de transición después y por último un período de apertura democrática. Yo creo que la duración y cómo se produzcan estas etapas va a depender mucho de los de los negocios y de los entendimientos que por el tema del petróleo realicen las compañías norteamericanas a las que Trump está llamando precisamente para volver a invertir en Venezuela.
Más allá de infligir normas de derecho internacional, como usted lo mencionaba por parte de Estados Unidos, ¿había otra forma de hacer caer a Maduro, que día a día se enfrentaba públicamente con el presidente de Estados Unidos?
Hubo muchas oportunidades en el tiempo que yo estuve. Recuerdo que siempre estaba planteada cada vez que había una reunión entre algunos embajadores con los dirigentes de la oposición, siempre surgía una polémica, un tema en el que la oposición pretendía mucho más de parte de los demás gobiernos, digamos democráticos, y los embajadores que siempre sosteníamos ante los dirigentes de la oposición que los problemas de Venezuela tenían que ser resueltos por los venezolanos, y que nosotros mismos, varios países de América Latina, habíamos salido de dictadura, en el caso de Chile, en el caso de Uruguay, en el caso de Argentina, Paraguay, Brasil, habíamos salido de regímenes dictatoriales sin necesidad de intervención alguna de potencia de países extranjeros. Creo que esto forma parte un poco de la falta de consciencia democrática que existe y campea en gran parte de Venezuela.




















































