La medida, calificada como “incoherente” por Montevideo, sorprendió al sistema político. Orsi y el embajador Rinaldi mantuvieron una reunión urgente para analizar el impacto y buscar soluciones.
La decisión de la administración del presidente Donald Trump de suspender la emisión de visas de inmigrantes para ciudadanos uruguayos cayó como un balde de agua fría en el gobierno del presidente Yamandú Orsi, que sin embargo manifiesta “plena confianza” en que la situación se resolverá gracias a los buenos vínculos bilaterales y los contactos “al más alto nivel”.
La medida, que afecta también a otros 74 países como parte de la estricta política migratoria de Trump, fue conocida esta semana y generó inmediata preocupación en el Ejecutivo. Fuentes oficiales la tildaron de “incoherente”, dado el estado actual de la relación con la Casa Blanca, señalando que “preocupa” y “duele”, pero a la vez descartando que se trate de un ataque puntual contra Uruguay.
La incertidumbre llevó a que el tema ocupara un lugar central en la reunión ya pautada entre el presidente Orsi y el embajador estadounidense, Lou Rinaldi, celebrada ayer en la residencia de Suárez y Reyes. Si bien se especuló inicialmente sobre un posible vínculo con la firme postura crítica de Uruguay ante la incursión militar en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro hace dos semanas, ambas partes despejaron esa duda.
En una conferencia de prensa posterior al encuentro, el embajador Rinaldi explicó que la decisión responde a criterios técnicos de la política migratoria estadounidense. Indicó que la nacionalidad uruguaya se encuentra entre aquellas que “sobrepasan” el porcentaje de inmigrantes legales que “vive bajo los beneficios del gobierno” en EE.UU., aunque no precisó cifras exactas. Esta explicación se alinea con el comunicado del Departamento de Estado, que justificó la medida buscando frenar la llegada de migrantes que “se benefician de la asistencia social del pueblo estadounidense a niveles inaceptables”.
Consultado específicamente sobre si la posición de Uruguay respecto a Venezuela pudo influir, el presidente Orsi respondió: “Eso me sobrepasa. Es muy difícil para nosotros responder pero no creo que sea tan determinante”. Esta percepción se sostiene en el hecho de que México, país que también suscribió el comunicado crítico con la acción en Caracas, no figura en la lista de afectados por la suspensión de visas.
“Hubo un ida y vuelta de intercambio para poder aclarar y ver hasta dónde afecta”, detalló Orsi sobre la reunión. Agregó que el diálogo incluyó “un análisis global de América Latina y Estados Unidos”, donde Uruguay reiteró su visión sobre el rol de la OEA y ambos países expusieron sus posturas conocidas. “No quiere decir otra cosa que poner sobre la mesa lo que ya sabemos y afinar una hoja de ruta a futuro”, concluyó el mandatario.
Más allá del malestar inicial, el gobierno uruguayo apuesta al sólido historial diplomático y a los canales de comunicación establecidos para revertir la decisión. La confianza en Montevideo radica en la convicción de que el buen vínculo bilateral, cultivado “a todos los niveles”, permitirá encontrar una solución pronta a un problema que afecta directamente a ciudadanos uruguayos que planean emigrar legalmente a los Estados Unidos.





















































