La actualización permanente de las instituciones es fundamental para revitalizar el interés y la participación de aquellos para quienes fueron creadas. De esta manera, se fortalece el vínculo afectivo, máxime cuando estas estrategias logran resultados en el cumplimiento de los objetivos fundacionales. Con su nuevo nombre, La Casa de Alicia (Cátedra Alicia Goyena, Pablo de María 1079, Montevideo) contribuyó a marcar el cambio en la concepción del centro cultural. Su objetivo original de 1986 no desaparece, ya que continúa siendo un lugar de formación y perfeccionamiento para los docentes, pero se concibe como centro cultural abierto y lugar de encuentro entre la educación pública y la ciudadanía en general, “donde se producen encuentros y se generan experiencias”. Para conocerlo mejor, entrevistamos a su directora, Prof. Beatriz Miranda.
Hablemos de la sede. ¿Desde cuándo esta hermosa casona funciona como “un lugar de encuentro”? ¿Cómo se mantiene y se actualiza? ¿Qué equipo está a cargo? ¿Tiene carácter patrimonial?
Esta dependencia cultural de Educación Secundaria ha sido desde su creación en 1986 “un lugar de encuentro”, más allá de que esa frase sea la que acompaña nuestra denominación en esta gestión.
El proyecto original para la creación de la Cátedra Alicia Goyena fue propuesto en 1983, por docentes y personalidades intelectuales vinculadas a la profesora Goyena y admiradoras de su trayectoria. Se solicitaba la creación de una cátedra de conferencias con el nombre de Alicia Goyena y que funcionara en la sala denominada María Eugenia Vaz Ferreira, en el que fuera Instituto Batlle y Ordóñez hasta 1977, pero donde en ese momento funcionaba el Instituto Nacional Docente.
La propuesta final fue transformar la casa de Alicia Goyena, ubicada en Pablo de María 1079, que funcionaba como archivo de documentación. Se realizaron las reformas edilicias necesarias, se creó una biblioteca juvenil recreativa y, finalmente, se inauguró el 15 de setiembre de 1986.
Todos los que integramos las generaciones docentes más antiguas recordamos haber asistido a cursos, seminarios, charlas y exposiciones que contribuyeron a nuestra formación académica. Sin embargo, después de veinte años y por diversos motivos la Cátedra dejó de ser un centro de actividades, fue “vaciándose” de público, salvo algunos usuarios barriales de la biblioteca.
Atendiendo a esta situación, en el 2013, el CES convocó por primera vez a un concurso de oposición y méritos para proveer el cargo de dirección. La oposición consistía en la evaluación de la presentación de un proyecto de gestión cultural. La dirección actual proviene de ese concurso. El mantenimiento y la actualización, por lo antes mencionado, está a cargo de Educación Secundaria.
El Equipo de La Casa de Alicia está integrado hoy, 2025, por siete mujeres, hecho con el que solemos bromear con relación a que debemos contar con la “aprobación” de la Prof. Goyena, dedicada a sostener y hacer crecer el proyecto de “la Femenina”. Detallo nombres, formación y cargos en la dependencia: directora Prof. Beatriz Miranda (docente de Literatura egresada del IPA y especialista en Historia del Arte y Patrimonio por la Facultad de la Cultura del Claeh); Prof. Marcella Turubich: apoyo a la gestión y encargada de comunicaciones del centro cultural (docente de Ed. Musical egresada del IPA, directora de coros, conductora de radio); Prof. Carina Techera: apoyo a la realización de actividades (docente de Ed. Musical egresada del IPA, directora de coros, cantante lírica y estudiante avanzada del Prof. de Literatura en el IPA); Lic. Prof. Alejandra Russi: encargada de la Biblioteca Alicia Goyena (docente de Ed. Musical egresada del IPA, licenciada en Archivología por la FIC-Udelar, estudiante de Bibliotecología en la FIC); Prof. Karina Vallés: apoyo en la Biblioteca Alicia Goyena (docente de Literatura egresada del IPA, magister en Ciencias Humanas, Opción Teoría e Historia del Teatro por la Facultad de Humanidades, estudiante de Bibliotecología en FIC-Udelar); Tatiana Suárez: administrativa grado 2, y Luján Cardoso: auxiliar de servicio por la empresa Garrido.
En relación con tu pregunta sobre si la casa tiene carácter patrimonial, cabe consignar que si bien ha sido tratada siempre como un bien patrimonial no está declarada como tal por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Se han realizado los pasos para hacer efectiva esa declaración, que se encuentra en la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación desde el año 2019, para su consideración.
Con respecto a las actividades, ¿quiénes proponen la oferta de la Cátedra? ¿Cómo se presentan las propuestas?
La frase “un lugar de encuentro” que acompaña el nombre hace referencia a uno de los objetivos fundamentales en esta gestión: que la Casa no solamente volviera a estar habitada, sino que convocara a ser parte a un público diverso que abarcara distintos sectores de la ciudadanía. Por lo tanto, esto implicó desde un comienzo plantearse la posibilidad de un espectro amplio de actividades no solo por las temáticas abordadas, sino también por su modalidad y su naturaleza. Se trabaja con una agenda abierta que si bien se promueve en febrero fundamentalmente permanece durante todo el año, atendiendo a que la mayoría de las actividades surjan a partir de propuestas que nos son presentadas, más allá de las que se generan desde la institución. De esta manera, el centro cultural se conforma en base a los intereses y necesidades que expresan distintos colectivos e individuos, poniendo en práctica, de esta forma, los conceptos vinculados a políticas de lo cultural, uno de los “cimientos” de este proyecto. Esto va unido, naturalmente, a que todas las actividades son siempre abiertas a todo aquel que esté interesado en participar de ellas.
Quienes desean presentar propuestas las hacen llegar al mail [email protected], incluyendo en adjunto las características de la actividad, los objetivos y sus fundamentos, el formato en que se solicita su realización, los destinatarios y el currículum vitae del o los responsables. La propuesta es estudiada por el equipo de gestión primero, se establece (en caso de ser necesario) contacto con la o las inspecciones de asignatura con las que pueda vincularse por su contenido y, una vez aceptada para integrar la agenda, comienza el proceso de intercambio y la coordinación para su realización, incluido por supuesto el diseño del afiche, el formulario de inscripción y el lanzamiento de la difusión.
Las actividades de formación permanente, en sus diferentes formatos y soportes, son organizadas o avaladas por las inspecciones de asignatura de Educación Secundaria, y se expide la certificación correspondiente a los participantes.
Hay varias actividades, además de las muestras artísticas, que convocan a la ciudadanía en general. El Club de Narradores Orales “Palabras al viento”, coordinado por la Prof. Cristina Ochoviet, comenzó hace tres años a integrar la agenda de La Casa de Alicia. Es una actividad presencial quincenal destinada a mayores de 18 años que se desarrolla en dos módulos anuales: marzo-junio y julio-octubre. Es un espacio de formación en narración oral, práctica, escucha y encuentro. Está dirigido a aquellos que desean iniciarse en el arte de contar cuentos, a quienes ya poseen alguna experiencia en narración oral y tienen interés en integrar un grupo de práctica periódica, y para quienes solo quieren disfrutar escuchando cuentos.
La actividad del club se cierra todos los años en octubre con un espectáculo abierto a todo público, que este año se realizó el pasado jueves 30 de octubre a las 18.00 horas. “Cuentos en la almohada” contó con la participación de todos los integrantes del club y de su coordinadora, y se narraron cuentos de Óscar Salas, Leo Maslíah, Fernando Iwasaki, Liliana Cinetto, Diego Fisher, Carlos Acevedo, Hernán Casciari, leyendas anónimas y textos creados por algunos de los integrantes de “Palabras al viento”.
El club de lectura “Ellas narran/Escritoras en el siglo XXI” se lleva adelante desde el 2024, coordinado por las Profs. Beatriz Miranda y Karina Vallés. Este año con una frecuencia presencial mensual, e intercambio virtual vía mail y WhatsApp. El club de lectura es un grupo que se reúne para compartir las experiencias de lectura con el propósito de disfrutar y enriquecerse con las opiniones, reflexiones y sentires de todos sus miembros. Sus objetivos son disfrutar de la lectura conjunta, conocer la escritura de autoras representativas de la literatura actual, reflexionar sobre la tradición literaria de las mujeres escritoras y problematizar el lugar que ocupan con respecto al canon y promover la construcción de sentidos en colectivo y el valor de la palabra propia. Tiene como destinatarios a todas las personas mayores de 18 años interesadas en la literatura contemporánea escrita por mujeres y no requiere experiencia previa. Este año compartimos la lectura de varias obras de Ursula K. Le Guin, Brenda Navarro, Claudia Piñeiro, Margaret Atwood, Maggie O’Farrell, y en los dos últimos encuentros del 2025 estamos colectivizando obras de escritoras propuestas por las integrantes del club.
El club de lectura para adolescentes “La Casa de Alicia” también se lleva adelante desde el 2024, coordinado por la Prof. Susana Maisonnave, este año con frecuencia presencial mensual. La propuesta convoca a adolescentes entre 15 y 18 años, para leer juntos obras de diferentes géneros literarios, comentarlas y también abrir el espacio a los integrantes para la creación de sus propios textos.
Las muestras de artes visuales también están abiertas a todo público. La sala tiene una agenda muy intensa todos los años. En este 2025 nos habitaron las obras de la artista Elisa Giambruno (Los colores de Elisa), la muestra colectiva del grupo de artistas vinculados al Círculo de Bellas Artes de Montevideo, coordinados por Lucía Valdivia (Integración), la muestra del Espacio Artistas Emergentes a la que nos referiremos a continuación, la muestra del artista Marcelo Vera que va hasta fines de noviembre (Retratos en el Taller), y cerramos el año, como es habitual desde el 2015, con la muestra colectiva de los artistas que concurren al Taller de Desnudo y Figura Humana, coordinado por Marcelo Vera, dentro del Taller Lara. Con el maestro Clever Lara y su Taller, nuestra Dependencia Cultural ha desarrollado una sinergia muy enriquecedora. Es importante señalar que a los artistas que exponen en La Casa de Alicia se les solicita generar una experiencia de intercambio con estudiantes de bachillerato artístico de Educación Secundaria. Este intercambio puede ir desde una visita guiada por la muestra, una charla, o incluso un taller.
Tal como lo planteamos, vamos a referirnos a El Espacio Artistas Emergentesen La Casa de Alicia, que se genera en nuestra dependencia cultural en el año 2017. Está destinado a aquellos estudiantes de los liceos públicos del Uruguay que estén desarrollando un proceso creativo que los involucre más allá de las instancias curriculares, para acompañarlos en el camino de armar y presentar un proyecto artístico en cualquiera de sus lenguajes que implique la solicitud de sala.
La última muestra dentro de este espacio había tenido lugar en el 2019, y uno de los objetivos que nos habíamos planteado para el presente año era volver a abrirlo y difundirlo.
La propuesta fotográfica de dos jóvenes creadoras, Lourdes Matta y Nancy Méndez, Mujeres uruguayas. Mi historia la cuento yo (proyecto que se gesta cuando ambas compartían las clases en el turno nocturno del Liceo 65 Guyunusa y que nos fue presentado a fines del 2024) nos permitió el relanzamiento de este espacio tan importante dentro de nuestro Centro Cultural.
El texto-presentación de la muestra, que se inauguró el 12/9 y permaneció abierta al público hasta el inicio de octubre, permite conocer las ideas que sustentan este proyecto artístico: “Nuestra muestra es un homenaje a las mujeres afrodescendientes, históricamente invisibilizadas. Decimos a través de estas imágenes: ‘Acá estamos y siempre estuvimos’. Esta propuesta es el fruto del trabajo colectivo de mujeres que, desde diversos lugares, compartimos voces y miradas, tanto delante como detrás de la cámara. Desde un enfoque interseccional, invitamos a pensar sobre el rol de la mujer negra en la historia y en la sociedad actual. Buscamos abrir espacios donde encontrarnos para reflexionar y buscar transformar desde el intercambio las estructuras que sostienen la desigualdad. La Casa de Alicia Goyena, educadora que dedicó su vida a defender el derecho a la educación de todas las mujeres uruguayas, nos recibe como el lugar natural. Hacemos nuestra la frase de Ángela Davis: ‘La educación crítica es la verdadera práctica de la libertad’. Les invitamos a ser parte de este diálogo colectivo” (Nancy Méndez y Lourdes Matta).
También abiertos a la comunidad son los encuentros de coros liceales, que comenzaron en el año 2015 con el título “Canciones para encontrarnos en La Casa de Alicia”. Como siempre, esos encuentros generan puentes entre los estudiantes y docentes responsables (directores de coros y músicos acompañantes) de los diferentes liceos, favoreciendo el conocimiento y el intercambio de experiencias, y fortaleciendo desde la música y el canto colectivo los vínculos con las comunidades.
Por supuesto, todas las actividades en nuestra dependencia cultural son gratuitas.
El espectro es muy amplio, tanto en contenidos, como en formatos. ¿Hay siempre presencialidad o hay actividades a distancia?
A la presencialidad se suma la virtualidad en lo que hemos dado en llamar La Casa de Alicia Virtual, y que nos permitió, desde la pandemia y a través de distintos soportes (plataforma Zoom, Distrito MEC-CREA, Canal de YouTube) continuar siendo “un lugar de encuentro”. La Casa de Alicia Virtual permite el acceso de docentes y estudiantes de formación docente de todos los departamentos del país, participar de las distintas instancias de formación permanente organizadas por las inspecciones de asignatura de Educación Secundaria. Además de la certificación que se otorga, resulta fundamental el intercambio de experiencias entre los docentes que viven realidades muy diferentes en los centros educativos de lugares tan distantes en nuestro territorio, y, por supuesto, la construcción de conocimiento desde lo colectivo.
Hablemos del público objetivo: el destinatario natural son los docentes y estudiantes de secundaria. Sin embargo, asisten asiduamente vecinos que con gran entusiasmo realizan actividades y además socializan. ¿Tienen un registro de asistencia o un estudio de propuestas y concurrencia?
Tal como ya fue señalado, de las actividades de nuestra dependencia participan tanto docentes y estudiantes como público en general. Buscamos, por supuesto, incentivar una participación barrial mayor. La clave de esta concepción de este centro cultural como lugar de “cruce” entre la Educación Pública y la ciudadanía está en la Biblioteca Alicia Goyena, única biblioteca pública de Educación Secundaria. La Biblioteca está abierta al público de lunes a viernes de 10 a 18 horas. Cualquier uruguayo puede asociarse con su cédula y un recibo que compruebe su domicilio, y no solo llevar en préstamo hasta tres ejemplares por 15 días (en un acervo de más de 27.000 ejemplares de literatura de prácticamente todos los países), leer en cualquiera de los espacios destinados como salas de lectura o el precioso patio siempre abierto, sino acceder a otras propuestas, como las muestras de artes visuales, por ejemplo.
Por supuesto, se lleva un registro de la asistencia a las diferentes actividades y contamos con una base de datos que es fundamental, no solo para evaluar lo acertado o no de las propuestas, sino para mantener una comunicación fluida que permita el intercambio con los usuarios.
¿Cómo ha evolucionado la concurrencia y la variedad y cantidad de propuestas? ¿Con qué otras instituciones hay vínculo (a nivel zonal, departamental, nacional o internacional)?
El número de actividades en sus diferentes formatos va creciendo año a año. También el número de participantes, sobre todo en las jornadas de formación permanente: es habitual que los cupos habilitados (45 para actividades presenciales y 95 para las virtuales) se agoten muy rápidamente.
En relación a la sinergia con otros centros o instituciones culturales, ya hemos mencionado el intercambio con el Taller Lara, pero también se han organizado ciclos y actividades con el Ballet Nacional del Sodre (año 2021, en ocasión del estreno de La Tregua Ballet), con la Fundación Mario Benedetti, con la Biblioteca Nacional ( en oportunidad del homenaje a Amanda Berenguer y José Pedro Díaz) y este año se inició la coordinación con el Festival Internacional de Cine Estudiantil, uno de cuyos talleres de formación para estudiantes se realizó en La Casa de Alicia.
¿Qué fortalezas sientes que tiene esta institución? ¿Cuáles son los desafíos?
Entre las fortalezas están sin duda el equipo de trabajo y el proyecto cultural que se lleva adelante, sustentado en dos conceptos claves: tradición y renovación. Entre los desafíos más importantes está el mejorar la comunicación tanto hacia la interna de la comunidad educativa como hacia la ciudadanía, no solamente para facilitar el acceso a las diferentes propuestas, sino para potenciar, desde el intercambio y la atención a las necesidades de más usuarios, la transformación en un centro cultural del siglo XXI.
¿Qué propuestas señalarías cómo las más importantes y por qué?
En cuanto a las propuestas de actividades, creo que ya nos hemos extendido, y no es posible señalar en ellas niveles de importancia, ya que tienen públicos y objetivos diferentes. Sin embargo, hay acciones en la implementación del proyecto cultural que resultaron fundamentales.
La utilización de un nuevo nombre, La Casa de Alicia, contribuyó a marcar el cambio en la concepción del centro cultural. Refiere a un concepto (y a una realidad) más cercana, más humana: una casa (y en este caso, literalmente fue la casa de Alicia) es un espacio que nos recibe, un espacio construido para estar habitado, un lugar donde se producen encuentros y se generan experiencias.
El objetivo original de 1986 no desaparece, ya que continúa siendo un lugar de formación y perfeccionamiento para los docentes, pero se concibe como centro cultural abierto, y lugar de encuentro entre la educación pública y la ciudadanía en general.
La renovación de imagen del centro cultural era (y es) fundamental para revitalizar el interés y la participación, así como para lograr la difusión de este espacio y sus potencialidades. Desde el 2014 estaba planteada la realización de un concurso para un nuevo logo, cuya implementación fue posible en el 2016.
El concurso “Un logo para La Casa de Alicia”, que convocó a estudiantes de 4º, 5º y 6º de liceos públicos de todo el país, buscaba dar a conocer la existencia del centro cultural y contribuir a fortalecer la sensación de pertenencia y apropiación a través de una imagen creada por un estudiante, dado que ellos son el sentido del trabajo docente. Para participar del concurso, los estudiantes debían presentar una propuesta en color y otra en escala de grises, acompañadas de una breve fundamentación. El premio tuvo un aspecto material (una tablet digital Genius) y un aspecto que, además de su valor económico, involucra la formación del estudiante (una beca anual para el 2017 en el taller del artista Clever Lara).
Se recibieron veintitrés propuestas provenientes de liceos de Cerro Largo, Colonia, Florida, Montevideo y Río Negro. Se inauguró una muestra en La Casa de Alicia con todos los trabajos presentados, a la que asistieron todos los estudiantes creadores de las propuestas, acompañados por docentes y, en algunos casos, por sus compañeros de clase y familias. Fue una instancia muy enriquecedora ya que los estudiantes pudieron conocerse, intercambiar impresiones sobre sus propuestas, recibir devoluciones de los integrantes del jurado, y conocer y habitar La Casa de Alicia sobre la que venían trabajando hacía tres meses.
En ese marco se entregaron reconocimientos a todos los participantes, a los preseleccionados y se reveló cuál era la propuesta ganadora, que es, a partir de ese momento, el logo de nuestra institución. La creadora fue Angélica Freire, alumna en ese momento de 4º año del liceo 5 José Pedro Varela, de Montevideo. En su fundamentación, Angélica dice: “¿Por qué un rostro sugerido? Porque demuestra su rostro no reconocido por la sociedad y por los estudiantes que allí concurren y que se benefician de dicha casa. Yo misma me enteré de su historia participando de esta actividad. En nombre de Alicia y mucha gente con actitudes nobles, es que diseñé su cara olvidada”.





















































