La Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios se encuentra nuevamente en el centro de la polémica tras la decisión adoptada por su directorio el jueves 15 de enero. En una sesión dividida, el organismo aprobó, con cuatro votos a favor y dos en contra, una partida indemnizatoria mensual equivalente a 20 Bases de Prestaciones y Contribuciones, aproximadamente $ 131.520, destinada a los integrantes del próximo directorio.
Esta resolución generó polémica, ya que la Ley 20.130 sobre la reforma previsional y la normativa de salvataje de la Caja establecen que los cargos directivos serán honorarios a partir de la asunción de las nuevas autoridades electas en las elecciones del 10 de diciembre de 2025.
Se espera que el 28 de este mes la Corte Electoral proclame a quienes integrarán el nuevo directorio. En la Caja, el período de mandato del directorio completo dura cuatro años. Dentro de ese período, la presidencia (y otros cargos como la vicepresidencia) no necesariamente duran esos años en la misma persona. Según la normativa, el directorio designa internamente al presidente, vicepresidente, secretario y tesorero entre sus miembros, y estos cargos tienen una duración de dos años, con posibilidad de ser reelegidos o designados nuevamente para el segundo bienio.
Según fuentes consultadas por La Mañana, en el primer bienio (2026-2027) el cargo de presidente sería ocupado por Andrés Pérez (de la Lista 5 o más conocida como la agrupación Cincuentones) y en el segundo período (2028-2029) por el arquitecto Fernando Rodríguez Sanguinetti.
La polémica votación
La iniciativa de la compensación tuvo los votos afirmativos del mencionado Robert Long (en representación de los pasivos, ya que Odel Abisab estaba de licencia) y los dos delegados designados por el Poder Ejecutivo, María Noel Sanguinetti y Gustavo Rodríguez. En contra votaron el presidente saliente, Hugo Daniel Alza, y la vicepresidenta, Virginia Romero, quienes inmediatamente impugnaron la resolución. Esta impugnación deriva el expediente al Poder Ejecutivo, que deberá decidir si la ratifica, modifica o elimina, generando un efecto suspensorio: por el momento, la partida no está en vigor.
El representante de los pasivos, Robert Long, al señalar su apoyo a la medida dijo que “el problema no es ideológico, sino funcional, ya que la sostenibilidad de la Caja depende no solo de parámetros financieros, sino también de la calidad de su gestión y de su gobierno”. Desde la creación de la Caja en 1954, los cargos fueron honorarios, hasta que en 1961, con la aprobación de la Ley 12.997, se introdujo la remuneración de los directores como parte de un cambio de paradigma en la gestión de los organismos paraestatales.
Los fundamentos de aquella reforma se apoyaron en la necesidad de asegurar dedicación suficiente, profesionalización y mayor responsabilidad legal, dado el crecimiento del patrimonio administrado y la complejidad técnica de la institución. Con el correr de los años, las remuneraciones se equipararon a altos cargos del Estado, lo que terminó generando fuertes cuestionamientos durante la crisis financiera de la Caja y derivó en el retorno al carácter honorario dispuesto por la Ley 20.130. El representante de los pasivos sostuvo que esa comparación no refleja la realidad funcional.
En la Caja Bancaria (puesta como ejemplo de cargos honorarios), dijo Long que muchos directores electos por los activos son empleados en relación de dependencia y mantienen su salario a través de licencias gremiales otorgadas por los bancos. En la de Profesionales, en cambio, “la gran mayoría de los afiliados activos son profesionales liberales independientes, para quienes asumir un cargo honorario implica resignar total o parcialmente sus ingresos”. A esto acotó que un directorio honorario en estas condiciones “corre el riesgo de transformarse en un órgano de supervisión part-time, mientras que la gestión efectiva, el análisis técnico y la ejecución cotidiana recaen crecientemente sobre la gerencia general y el staff técnico permanente”.
“Este desplazamiento de funciones implica, en los hechos, una pérdida de control político por parte de los cuerpos electivos y una centralización del poder de facto en la estructura ejecutiva”, sostuvo. Para Long, este escenario vuelve inviables las reformas estructurales que la Caja necesita, ya que estas requieren dedicación intensiva y profundo conocimiento técnico por parte de los directores. Como respuesta concreta, señaló que la Asociación de Afiliados resolvió cubrir con fondos propios los gastos de su delegado con el objetivo de asegurar una dedicación plena sin perjuicio económico.
“No es un sueldo, es una compensación”
Por su parte, el arquitecto Fernando Rodríguez Sanguinetti explicó a La Mañana los fundamentos de la votación en el directorio de la partida indemnizatoria para los integrantes de la futura gestión. “No fuimos nosotros los que propusimos el tema de la partida indemnizatoria”, aclaró.
La partida “no se trata de un sueldo ni de una remuneración tradicional, sino de una compensación por el tiempo, los gastos y el lucro cesante que implica ejercer una función honoraria en un contexto de crisis extrema”, señaló.
Rodríguez Sanguinetti recordó que la discusión sobre los cargos honorarios “no es nueva” y que fue impulsada desde hace tiempo por la delegación de los pasivos en el directorio, pero “por decisión de la mayoría, se evitó tratarlo antes de las elecciones de diciembre para no generar suspicacias”.
En ese sentido, precisó que en Uruguay la figura del cargo honorario implica que no se percibe salario, ni aportes jubilatorios, aguinaldo, salario vacacional ni cobertura Fonasa, aunque ello no impide la existencia de partidas compensatorias. “Históricamente, el sistema político ha validado este tipo de mecanismos en cargos honorarios, como ocurre con los ediles departamentales, que reciben distintas compensaciones para poder cumplir su función. Es una compensación similar a la que reciben los ediles, destinada a cubrir gastos y el ingreso que se deja de percibir en la actividad privada”, afirmó.
El director también comparó la situación de la Caja de Profesionales con otros organismos previsionales. Su posición también se basa en que “la Ley 20.130 crea un sistema previsional común y plantea convergencias, pero mientras en la Caja los directores deben administrar honorariamente una institución en crisis, en otros organismos como el BPS o las AFAP sus directores reciben remuneraciones muy importantes. O todo el sistema es honorario o todo el sistema tiene una justa remuneración”, planteó.
Rodríguez Sanguinetti destacó que un director de la Caja “es un profesional altamente calificado, que debe abandonar buena parte de su actividad privada para gestionar un presupuesto de cientos de millones de dólares y enfrentar una crisis heredada de malas administraciones anteriores y de responsabilidades estatales”. Asimismo, recordó que el directorio tiene autonomía para fijar sus gastos de funcionamiento. Sobre la financiación de estas partidas dijo que se hará con los ahorros derivados del rediseño institucional previsto para 2026, “por lo que no incrementa el presupuesto”.
Consultado sobre las críticas recibidas, manifestó la existencia de “una campaña negativa y acusatoria que se ha montado desde sectores que históricamente han sido responsables de la situación actual de la Caja. La información fue filtrada con mala intención y tergiversando la realidad”.
Además, aclaró que la resolución aún no tiene efectos por el envío para su ratificación o no al Poder Ejecutivo, por lo cual, a su entender, “el tema está terminado y es el Poder Ejecutivo quien deberá resolver”. Finalmente, adelantó que en el próximo período impulsarán auditorías a gestiones anteriores y una profunda reforma de la institución. “Vamos a proponer auditar la gestión de los directores salientes, de quienes manejaron la Caja a su antojo, con muy poca transparencia en información para con los otros directores, que no cumplieron el mínimo de dedicación esperable para sus cargos y que no defendieron el patrimonio de la Caja” sostuvo.
A esto agregó “vamos a trabajar para bajar las cargas a activos, cincuentones y pasivos, hacer la Caja autosostenible. Va a ser un período de muchísimo trabajo que exige compromiso y dedicación total. A eso nos comprometimos y lo vamos a cumplir”.
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