¿Qué es un consistorio? Una reunión del papa con sus cardenales, que además de elegirlo tienen el cometido de asesorarlo en el gobierno de la Iglesia. Durante sus 12 años de pontificado, el papa Francisco no convocó ningún consistorio: gobernó la Iglesia consultando, al principio, solo a nueve cardenales y, más tarde, solo a seis de los más de 240 que integran el Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica.
Sabedor de la preocupación generalizada de los cardenales por la falta de consulta, León XIV los convocó el 7 y 8 de enero al primer consistorio extraordinario de su pontificado.
En su carta de Navidad, León XIV propuso a los cardenales una lectura renovada de Evangelii gaudium y Praedicate evangelium, e identificó “sínodo y sinodalidad” y “liturgia” como temas de particular importancia para ser tratados en el consistorio, junto con la reforma de la Curia Romana y la misión de la Iglesia.
Los cardenales se reunieron en grupos de trabajo durante un día y medio. Antes del consistorio, algunos manifestaron su temor por la eventual falta de tiempo para exposiciones libres. Apenas empezó el evento, los cardenales entendieron que, efectivamente, el tiempo para tratar los cuatro temas propuestos era demasiado corto, por lo que decidieron centrarse solo en dos. Votación mediante, decidieron tratar la sinodalidad y la misión de la Iglesia, y dejar la liturgia y la reforma de la curia para otro momento.
Nos apena que uno de los temas aplazados haya sido, precisamente, el de la liturgia. Muchos fieles esperaban que este consistorio sirviera para alcanzar la “pax litúrgica”, tras las severas restricciones impuestas a la celebración de la misa tradicional por parte del papa Francisco, en el motu proprio Traditiones custodes (2021). Sobre todo, a partir de que la periodista Diane Montagna descubrió que la encuesta que se usó para justificar las restricciones impuestas a la misa tradicional era favorable a la celebración del rito antiguo.
El propio León XIV había dicho que deseaba llevar a cabo un profundo debate sobre la liturgia para superar la polarización sobre la reforma posconciliar y el rito litúrgico más antiguo, y articular un camino más unificado hacia adelante. Se esperaba que los cardenales intercambiaran ideas desde “una profunda reflexión teológica, histórica y pastoral, con el fin de conservar la sana tradición y, al mismo tiempo, permanecer abiertos al progreso legítimo”.
Además, el 24 de diciembre, el padre Louis-Marie de Blignières, fundador de la Fraternidad de San Vicente Ferrer, envió una carta a quince cardenales conocidos por su preocupación por la liturgia tradicional, y un correo electrónico a otros cien cardenales1. En esta carta, el sacerdote propuso establecer una jurisdicción eclesiástica –inspirada en principio en los Ordinariatos Militares– dedicada a la forma tradicional de celebrar la misa, ofreciendo una estructura canónica que respete tanto la tradición como la comunión con la Santa Sede.
Esa carta no fue enviada al papa León XIV y no constituye una “petición ni una exigencia, sino ‘una hipótesis de trabajo dirigida a los cardenales’ antes del consistorio” para “ser examinada y desarrollada con mayor profundidad y con la ayuda de canonistas”. Su autor reconoce que esta no es la única solución posible, y que algunos miembros de las comunidades tradicionales pueden no compartir la propuesta o proponer otras alternativos. Tampoco pretende imponer una respuesta uniforme, sino abrir un debate serio y razonado.
Lo positivo de esa carta es su enfoque constructivo y proactivo, orientado a fortalecer “la unidad eclesial, en un espíritu de comunión y al servicio de la Santa Sede”.
Esperamos que este tema se trate en profundidad en el próximo consistorio, salvo, claro está, que el papa decida actuar antes. Por lo pronto, hay que rezar para que tan pronto como sea posible se alcance una solución al problema de la liturgia –fundamento y culmen de la vida cristiana– como en su momento lo hizo el papa Benedicto.
El próximo consistorio se llevará a cabo en junio, coincidiendo con la solemnidad de San Pedro y San Pablo y será más largo que este. La voluntad expresa de León XIV de celebrar un consistorio por año implica un importante cambio con respecto a la forma de gobierno del papa Francisco.
1 https://elwanderer.com/2026/01/08/una-valoracion-a-la-propuesta-de-un-ordinariato-para-los-fieles-de-rito-tradicional/





















































