En las últimas semanas un rumor se ha ido sintiendo en forma un tanto insistente en el pobrísimo ambiente político nacional y está referido a la lucha o puja interna dentro de los dos grandes sectores del Frente Amplio, el MPP y el Partido Comunista, que dejaría un poco en el medio al presidente Orsi. Un ejemplo de ello puede haber sido la conferencia de prensa en donde se anunció por su parte, un tanto ligeramente, la rescisión del contrato con la firma Cardama para la construcción de dos buques para nuestra Armada Nacional, hecho complejo que aún no se ha aclarado como corresponde.
Debe tenerse presente que el presidente de la República no es un hombre de leyes, tampoco resulta un dechado de conocimientos generales, pero da la impresión de ser una persona honesta, en cierta forma un uruguayo típico más –quizás por ello triunfó– y representa la institucionalidad, así como también el mejor o casi único apoyo al ministro de Economía y Finanzas, sin el cual este país se iría al garete.
El problema es que no aparece como bien rodeado, más bien al contrario, incluso podría asimilársele a un náufrago en un pequeño bote rodeado por varios tiburones y, con ellos, el país podría irse mucho más que al garete. Por tanto, no parece muy oportuno tanta crítica hacia su persona de parte de una oposición que de brillante tiene muy poco. Crítica muchas veces un tanto grotesca e innecesariamente repetitiva.
También hay que precisar que una cosa es el partido que lo promovió, el MPP, y otra es él mismo, puesto que guste o no, equivocado o no, representa esa institucionalidad republicana y es a través de su persona que esta debe regarse todos los días, cual pequeña planta con una raíz un tanto frágil. Por lo demás, en el gobierno y en su brazo sindical, el Pit-Cnt, hay “personajes” mucho más negativos y criticables, y es allí donde se debe apuntar porque, entre otras carencias, la mayoría de ellos no representa a nadie.
Resulta importante, consecuentemente, que la oposición no use instrumentos que de alguna forma podrían operar incluso como una suerte de boomerang, pues tampoco se tiene la impresión de que con ellos le llegue demasiado a la ciudadanía. Faltan poco más de cuatro años de gobierno, tiempo que es suficiente para decantar las cosas y no repetir como un sonsonete el mismo estilo de crítica poco inteligente cuanto que cansina.
Por algo toda arma tiene mira y es para no errar en el blanco.





















































