Tras semanas de máxima tensión que llevaron al borde de una guerra comercial, el presidente estadounidense pacta un “marco” con la OTAN que refuerza la presencia militar de EE.UU. en el Ártico. La amenaza de aranceles del 1 de febrero queda suspendida, pero Europa respira con cautela y reafirma que la soberanía de la isla “no es negociable”.
En un giro sorpresivo que alivió temporalmente una de las crisis más graves en las relaciones transatlánticas en décadas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles en el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos haber alcanzado “el marco de un futuro acuerdo” sobre Groenlandia con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Como resultado inmediato, Trump suspendió su amenaza de imponer aranceles de hasta un 25% a ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y el Reino Unido, que estaban programados para entrar en vigor el 1 de febrero. El anuncio, hecho a través de su red social Truth Social, llegó después de días de intensas tensiones diplomáticas y agitación en los mercados bursátiles.
De la amenaza a la negociación: el camino a Davos
El anuncio representa un cambio drástico tras semanas de escalada. Todo comenzó cuando Trump amenazó con imponer aranceles del 10% a partir del 1 de febrero, que aumentaría al 25% en junio, a ocho países europeos (Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido). Su demanda: que estos aliados respaldaran su objetivo de que Estados Unidos “adquiriera” Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca.
La amenaza desencadenó una crisis inmediata. La Unión Europea convocó una reunión de emergencia y consideró activar su “bazuca comercial”, un instrumento anti-coerción diseñado originalmente para enfrentar a potencias como China. El Parlamento Europeo suspendió la aprobación de un importante acuerdo comercial con Washington en señal de protesta.
En su discurso en Davos horas antes del anuncio, Trump había intentado rebajar la tensión, declarando por primera vez: “No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza” para tomar el control de la isla. Sin embargo, insistió en que solo Estados Unidos podía proteger y desarrollar ese “gigantesco trozo de hielo” por razones de seguridad estratégica ante Rusia y China.
Reacciones: alivio cauteloso y defensa de la soberanía
La retirada de la amenaza arancelaria fue recibida con un suspiro de alivio, pero mezclado con una profunda cautela y la reafirmación de líneas rojas.
- Dinamarca y la soberanía: La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue clara: recibió garantías de que el acuerdo “no cuestiona la soberanía” de Dinamarca sobre Groenlandia. “Podemos negociar sobre todo lo político… pero no podemos negociar sobre nuestra soberanía”, declaró. El ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, saludó que Trump descartara el uso de la fuerza, pero reiteró que la soberanía era una “línea roja” y que “no va a suceder que Estados Unidos sea dueño de Groenlandia”.
- La OTAN: Mark Rutte, secretario general de la OTAN, explicó que su conversación con Trump se centró en la seguridad del Ártico y en mantener fuera a Rusia y China, y que el tema de la soberanía “no surgió” en sus discusiones.
- Europa, aún en guardia: Aunque el canciller alemán, Friedrich Merz, dio la bienvenida al “camino correcto”, otros líderes europeos mantuvieron un tono de advertencia. La viceprimera ministra sueca, Ebba Busch, afirmó que “no estamos fuera de peligro” y que las últimas semanas han sido “muy dañinas” para la relación. La UE mantuvo su cumbre de emergencia del jueves en Bruselas para evaluar la situación.
Consecuencias inmediatas y un futuro incierto
El impacto del anuncio se sintió de inmediato:
- Mercados: Los futuros bursátiles en Wall Street repuntaron, y el precio del oro —que había subido como activo refugio durante la crisis— retrocedió desde máximos históricos.
- Relaciones transatlánticas: Analistas advierten que, a pesar del desescalamiento, la confianza está dañada. “La cercanía y dependencia como en el pasado no va a volver”, señaló Ole Wæver, profesor de la Universidad de Copenhague, quien sugirió que el acuerdo podría ser, en parte, una forma de “salvar las apariencias”. Expertos económicos también alertan que la incertidumbre generada por las amenazas arancelarias ya ha hecho que muchas empresas suspendan contrataciones y pospongan decisiones de inversión.
El episodio deja en evidencia una nueva y más volátil dinámica en la alianza occidental, donde la coerción económica se ha convertido en un instrumento de negociación para demandas de seguridad nacional. Mientras Trump celebra un acuerdo “fantástico”, Europa se prepara para una relación en la que, como admiten fuentes diplomáticas, “nadie debería sorprenderse si hay sorpresas”.
Los puntos clave del “marco de acuerdo”
Aunque los detalles finales no se han hecho públicos, varias fuentes y medios han esbozado los pilares fundamentales de este entendimiento preliminar:
| Pilar del Acuerdo | Descripción |
| Actualización del Tratado de 1951 | Renegociación del acuerdo histórico que formaliza la presencia militar de EE.UU. en Groenlandia. |
| Nuevas bases militares | Propuesta para que Dinamarca permita la construcción de nuevas instalaciones militares estadounidenses en suelo groenlandés. |
| Exclusión de Rusia y China | Objetivo de impedir que ambos países obtengan presencia económica o militar en la isla y la región ártica. |
| Derecho de veto sobre inversiones | Capacidad para que EE.UU. bloquee inversiones de países no pertenecientes a la OTAN, particularmente en minerales de tierras raras. |
| Escudo antimisiles “Golden Dome” | Conversaciones para desplegar partes de este nuevo sistema de defensa antimisiles en Groenlandia. |
Trump calificó el resultado como “fantástico para Estados Unidos”, afirmando que le da “todo” lo que quería en materia de seguridad nacional e internacional, y que estará en vigor “para siempre”.
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