Más de 160 traslados y 9 toneladas de basura retiradas en siete días contrastan con un dato revelador: al menos 8 personas ya fueron intervenidas dos veces, mostrando los límites del operativo para ofrecer soluciones duraderas.
Luego de siete días de aplicación sistemática, el denominado “Operativo Calle” —la intensificación de los procedimientos para retirar a personas que pernoctan en la vía pública— arroja sus primeros resultados concretos: más de 160 personas trasladadas, 9.150 kilos de residuos retirados y 5 detenciones por desacato. Sin embargo, un dato emerge como el principal desafío: al menos 8 de esas personas ya han sido intervenidas en más de una ocasión, evidenciando un ciclo difícil de romper entre el traslado a refugios y el retorno a la calle.
El operativo, que comenzó el jueves 22 de enero por orden del Ministerio del Interior, moviliza diariamente entre 45 y 50 efectivos de la Jefatura de Policía de Montevideo, la Guardia Republicana y Bomberos. Su foco inicial han sido los barrios céntricos de Ciudad Vieja, Centro y Cordón, aunque ya se ha extendido a otros puntos de la capital, completando 79 intervenciones en distintos puntos.
Los números de una semana de acción
El resultado de la primera semana marca un aumento significativo respecto a las cifras preliminares. El viernes 23 de enero, el ministerio del Interior reportaba 76 personas trasladadas y 29 campamentos desmantelados. Al cierre del martes 27, según informó El País, ese número superaba las 160 personas llevadas al centro de referencia del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en Casavalle.
La operación no solo involucra a las personas. Como parte del procedimiento, se retiran del espacio público enseres, colchones y materiales de acampada, considerados residuos. En seis días, esta recolección sumó 9.150 kilogramos (más de nueve toneladas), que son depositados en la usina de Felipe Cardoso.
El despliegue ha tenido roces. Cinco personas fueron detenidas por desacato y agravios a funcionarios policiales durante las intervenciones. Las fuentes policiales relataron que una de ellas llegó a patear un patrullero. El ministro Carlos Negro había anticipado que, si bien el diálogo es la primera herramienta, la Ley de Faltas habilita el uso de la fuerza y los traslados compulsivos “en la medida que se necesite”.
La puerta giratoria: traslados, egresos y reincidencia
El objetivo final del operativo, según declaró el subjefe de Policía de Montevideo, Carlos Rodríguez, es “no permitir que ningún ciudadano duerme en la calle”. No obstante, el paso por el centro del Mides no siempre culmina en una solución permanente.
El protocolo establece que, una vez en Casavalle, se brinda atención médica inmediata y se ofrece un cupo en un refugio. Sin embargo, la aceptación no es obligatoria. Por ejemplo, un hombre mayor, con bastón y un perro, explicó a la prensa en las inmediaciones del centro que rechazó la derivación porque el boleto de ómnibus provisto no le permitía viajar con su mascota. “Soy cuidacoches hace 30 años”, afirmó, decidido a caminar de vuelta a su zona en Paso Molino.
Este caso ilustra una dinámica más amplia. El Mides reconoce que, tras recibir el pasaje, la persona decide si efectivamente presentarse en el lugar o, como ocurre en gran parte de los casos, volver a la calle. De hecho, al menos 8 personas ya han sido intervenidas en dos ocasiones.
Un abordaje a dos puntas: seguridad y política social
El operativo es presentado por las autoridades como un esfuerzo interinstitucional. Mientras el Ministerio del Interior dirige la intervención en la calle —con base en la prohibición de ocupar el espacio público que establece la Ley de Faltas—, el Mides asume la recepción y el abordaje social.
Desde Desarrollo Social destacan que en el último año se crearon 3.000 cupos nuevos en su red de dispositivos y que en 2025 atendieron a más de 13.000 personas. Para este operativo específico, han reforzado un 140% las plazas de “respuesta de emergencia”. Su método, explican, es de atención personalizada: “Se ve la necesidad de cada caso, atendiendo a cada persona según sus características”.
Con la primera semana completada, el balance del Operativo Calle muestra una capacidad contundente de limpieza y traslado, pero también revela la profunda complejidad de un problema social que excede una respuesta de seguridad. El verdadero éxito se medirá no en el número de personas llevadas a Casavalle, sino en cuántas de ellas logran, efectivamente, no tener que regresar a dormir en la acera.
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