Un nuevo estudio de Factum revela que la mitad de la ciudadanía se ubica en posiciones políticas intermedias y dialoguistas, pero casi un tercio manifiesta desinterés o desilusión con la actividad partidaria. La percepción negativa sobre la actuación tanto del gobierno como de la oposición alimenta este distanciamiento.
Una radiografía detallada del posicionamiento político de los uruguayos, presentada esta semana por la encuestadora Factum, muestra un panorama donde predominan las posturas moderadas y críticas, mientras que los extremos ideológicamente “cerrados” representan una minoría. El estudio, dirigido por el politólogo Eduardo Bottinelli y difundido en el informativo central de VTV, expone que tres de cada diez votantes se declaran “desinteresados” o “descreídos” de la política, una cifra que ilustra un significativo distanciamiento ciudadano.
La encuesta, realizada entre el 22 de noviembre y el 7 de diciembre de 2025, se basó en 900 entrevistas telefónicas con un margen de error máximo del +/-3.3%, representando a la población urbana y rural mayor de 18 años.
Un mapa político de mayorías moderadas
El relevamiento clasifica a la ciudadanía en siete categorías según su adhesión y perspectiva frente al sistema político. En los extremos se ubica un grupo reducido: apenas un 9% se identifica con el “oficialismo cerrado” (apoya al gobierno en cualquier circunstancia) y un 6% con la “oposición cerrada” (critica al gobierno sistemáticamente). En conjunto, estos sectores de posiciones rígidas representan el 15% del electorado.
“Estos son, en general, los que vemos más en las redes sociales y repercusiones mediáticas”, señaló Bottinelli durante la presentación, destacando la sobrerrepresentación de estas voces en el debate público.
La gran mayoría se sitúa en espacios de mayor flexibilidad. Un 22% se reconoce en un “oficialismo abierto” (votantes del gobierno que reconocen valores en la oposición), un 18% en una “oposición abierta” y un 13% como “dialoguista” (sin posición partidaria y a la espera de definiciones pragmáticas). Así, 5 de cada 10 uruguayos ocupan estas posiciones intermedias.
El alarmante tercio “desvinculado”
Fuera de este espectro de involucramiento partidario, se encuentra un 28% de la población. Este segmento se divide entre un 9% que se declara simplemente “desinteresado” en la política y un 19% que expresa un “descreimiento” activo hacia ella. Un 4% adicional no supo o no quiso opinar.
Un dato llamativo es la evolución temporal: al comparar con un estudio similar de agosto de 2025, si bien el posicionamiento general se mantuvo estable, se detectó un “leve incremento” en las posturas cerradas, que pasaron de representar un 10% a un 15% en diciembre.
La edad marca la diferencia entre desinterés y desilusión
El análisis demográfico revela que, si bien el grupo total de desinteresados/descreídos se mantiene similar entre distintas edades, su composición interna varía significativamente.
- A menor edad, mayor desinterés: La proporción de personas que manifiesta falta de interés en la política disminuye a medida que aumenta la edad.
- A mayor edad, mayor descreimiento: En cambio, la postura de desilusión o falta de fe en la política aumenta con los años.
Esto sugiere que los jóvenes tienden a percibir la política como algo ajeno o no relevante, mientras que los adultos, con mayor experiencia y seguimiento histórico, desarrollan una desconfianza más fundamentada o cínica hacia el sistema.
Un contexto de amplia desaprobación
Los altos niveles de desvinculación y descreimiento no ocurren en el vacío. Otro estudio reciente de Factum, también de diciembre de 2025, ofrece un contexto clave: ante la pregunta de quién está actuando mejor en el período, el 59% de los uruguayos consideró que “ninguno de los dos”, ni el gobierno ni la oposición.
Solo un 26% opinó que el gobierno actúa mejor y un 13% que lo hace la oposición. Esta percepción mayoritariamente negativa sobre el desempeño de la clase política en su conjunto parece ser el caldo de cultivo para el desinterés y el descreimiento medidos en la encuesta de posicionamiento.
La fragmentación de la evaluación es notoria al cruzar los datos con la intención de voto pasada: mientras el 54% de los votantes del Frente Amplio cree que el gobierno actúa mejor, ese porcentaje cae al 2% entre quienes votaron por la Coalición Republicana. En este último grupo, el 70% opina que ninguno de los dos actúa bien.
¿Un sistema político en crisis de conexión?
Los datos de Factum pintan un retrato de un electorado uruguayo donde la flexibilidad y la crítica superan ampliamente a la adhesión incondicional. Sin embargo, el crecimiento, aunque leve, de las posturas cerradas, junto con el gran bloque de ciudadanos que se sienten fuera del juego (el 28% desinteresado/descreído), plantea desafíos profundos para la representatividad y la salud democrática.
La combinación de un tercio de la ciudadanía desvinculada y una mayoría que desaprueba la actuación de ambos bandos sugiere una brecha significativa entre la política institucional y las expectativas públicas. En un año donde los temas que más preocupan a la gente —seguridad, empleo, salarios, educación y salud— no siempre coinciden con la agenda dominante en el sistema político, el riesgo de que esta brecha se amplíe es tangible.
La capacidad de los actores políticos para revertir esta tendencia, conectando su agenda con las preocupaciones ciudadanas y demostrando eficacia en la gestión, parecería ser el antídoto necesario contra el avance del desinterés y el descreimiento.
Metodología de la encuesta:
Estudio realizado por Factum entre el 22 de noviembre y el 7 de diciembre de 2025. Muestra: 900 casos por telefonía celular. Universo: Población urbana y rural de Uruguay, de 18 años en adelante. Margen de error máximo: +/-3.3% para un nivel de confianza del 95%.




















































