La agencia destaca fortalezas institucionales y manejo económico, pero advierte sobre desafíos fiscales y climáticos.
En un gesto de confianza hacia la solidez económica uruguaya, la agencia calificadora de riesgo Moody’s Ratings confirmó este miércoles la calificación crediticia de largo plazo del país en Baa1, con perspectiva estable. La decisión subraya la percepción de Uruguay como un destino seguro para la inversión internacional, respaldado por su estabilidad institucional y su resiliencia ante shocks externos.
Pilares de la evaluación
En su comunicado, Moody’s destacó un conjunto de factores que sostienen el perfil crediticio del país:
- Solidez institucional y gobernanza eficaz, reflejada en reformas fiscales y monetarias en curso.
- Baja exposición a riesgos políticos y externos, gracias a un déficit de cuenta corriente contenido y elevadas reservas de divisas.
- Altos niveles de ingresos fiscales, que contribuyen a la capacidad de respuesta del Estado.
Estos elementos permiten a Uruguay mantener la categoría de grado inversor, un umbral que facilita el acceso a mercados internacionales de capital con condiciones financieras más favorables.
Riesgos en el horizonte
Aunque la evaluación general es positiva, Moody’s incluyó advertencias sobre desafíos pendientes:
- Un aumento de la deuda pública debido a déficits fiscales mayores a los previstos, aunque se proyecta que la relación deuda/PIB se estabilice alrededor del 65% en los próximos años.
- Vulnerabilidad a shocks climáticos, especialmente relevante para un país con alta dependencia del sector agropecuario.
- El riesgo de un crecimiento económico débil si la inversión no logra reactivarse.
Implicancias para la economía
La confirmación de la calificación refuerza la credibilidad de Uruguay en el escenario global, en un contexto de incertidumbre financiera regional. Para el gobierno, la decisión valida las políticas económicas aplicadas, pero también señala la necesidad de abordar los desequilibrios fiscales y promover una agenda de inversiones que impulse el crecimiento a largo plazo.
Moody’s concluye que, pese a los desafíos, las fortalezas estructurales del país le permiten absorber presiones externas sin comprometer su estabilidad macroeconómica. La perspectiva estable sugiere que, en el mediano plazo, no se anticipan cambios en la calificación, siempre que Uruguay mantenga el rumbo actual de prudencia fiscal y fortalecimiento institucional.





















































