En un mundo donde los minutos se han convertido en segundos, el simbólico reloj creado por los científicos del Proyecto Manhattan alcanza su punto más cercano a la medianoche, impulsado por una combinación sin precedentes de amenazas nucleares, climáticas y tecnológicas.
El 27 de enero de 2026, el Boletín de Científicos Atómicos anunció que el Reloj del Juicio Final se ha ajustado a 85 segundos para la medianoche—la proximidad más alarmante desde su creación en 1947. Este movimiento de cuatro segundos respecto al año anterior refleja un diagnóstico crudo de nuestra realidad global, donde la cooperación internacional se desmorona y las amenazas existenciales se multiplican.
El reloj, creado originalmente para advertir sobre los peligros de la guerra nuclear, ahora incorpora el cambio climático, las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y las amenazas biológicas como factores que determinan nuestro curso hacia la autodestrucción.
De los minutos a los segundos: una historia de advertencia
El Reloj del Juicio Final nació en 1947 de la mano de científicos del Proyecto Manhattan, incluidos Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer, quienes, tras desarrollar la primera bomba atómica, sintieron la responsabilidad moral de advertir al mundo sobre los peligros de la tecnología nuclear. La artista Martyl Langsdorf diseñó la imagen original para la portada del Bulletin of the Atomic Scientists, colocando inicialmente las manecillas a siete minutos de la medianoche.
Factores que aceleran el reloj
Amenazas nucleares: tratados que expiran y arsenales que crecen
El panorama nuclear actual es particularmente preocupante. Por primera vez en más de medio siglo, no existirá ningún tratado que limite los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia cuando el New START expire el 4 de febrero de 2026 . Esta situación coincide con múltiples conflictos regionales que involucran a potencias nucleares:
- La guerra en Ucrania continúa con alusiones rusas al uso de armas nucleares
- Enfrentamientos entre India y Pakistán con ataques con drones y misiles cruzados
- Ataques aéreos de Israel y Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes en 2025
Además, China está aumentando rápidamente su arsenal nuclear, mientras que Estados Unidos planea desplegar un nuevo sistema de defensa de misiles que podría desestabilizar aún más el equilibrio estratégico .
Cambio climático: récords que se baten y respuestas insuficientes
El año 2024 fue el más cálido en 175 años de registros, y 2025 siguió un patrón similar . Los niveles de dióxido de carbono atmosférico alcanzaron el 150% de los niveles preindustriales, y el nivel global del mar marcó un nuevo récord . Los fenómenos meteorológicos extremos se han vuelto más frecuentes y severos:
- Europa experimentó más de 60,000 muertes relacionadas con el calor por tercera vez en cuatro años
- Inundaciones en la cuenca del Congo desplazaron a 350,000 personas
- Lluvias récord en el sureste de Brasil desplazaron a más de medio millón
A pesar de estas señales alarmantes, la respuesta política ha sido “de totalmente insuficiente a profundamente destructiva”, según los científicos . En Estados Unidos, la administración Trump ha “declarado esencialmente la guerra a las energías renovables” y ha desmantelado sistemáticamente las políticas climáticas nacionales .
Tecnologías disruptivas: inteligencia artificial y amenazas biológicas
La inteligencia artificial se ha convertido en un factor de riesgo significativo, tanto por su incorporación en sistemas militares como por su capacidad para amplificar la desinformación . Estados Unidos, Rusia y China están integrando IA en sus sectores de defensa sin directrices significativas sobre su uso, particularmente en sistemas de mando y control nuclear .
En el ámbito biológico, los científicos advierten sobre dos peligros emergentes:
- El potencial de que la IA diseñe nuevos patógenos contra los que los humanos no tengamos defensas efectivas
- La posible creación de “vida espejo”—organismos sintéticos con moléculas invertidas que podrían escapar a los controles normales y alterar todos los ecosistemas
Crisis de liderazgo y desinformación
Los científicos señalan un “fracaso flagrante del liderazgo” a nivel global, con países que se han vuelto “cada vez más agresivos, adversarios y nacionalistas” . Esta tendencia hacia el nacionalismo autocrático socava la cooperación internacional necesaria para abordar amenazas globales.
La desinformación actúa como un “multiplicador de amenazas” que degrada el ecosistema informativo y dificulta los debates basados en hechos necesarios para enfrentar crisis como la nuclear, climática o pandémica. Como señaló la periodista y premio Nobel de la Paz María Ressa, estamos viviendo un “Armagedón de la información” donde “no podemos resolver problemas cuya existencia no podemos acordar”.
Reflexión final
El Reloj del Juicio Final a 85 segundos de la medianoche representa más que una metáfora alarmista: es un diagnóstico científico fundamentado sobre los riesgos existenciales que enfrenta la humanidad. La transición de medir en minutos a contar en segundos refleja la aceleración de múltiples crisis convergentes que se potencian mutuamente.
Lo más preocupante no es solo la gravedad individual de cada amenaza, sino su sinergia peligrosa: las tensiones nucleares se ven exacerbadas por la desinformación potenciada por IA; la inacción climática socava la estabilidad global necesaria para la diplomacia; y la erosión de la cooperación internacional nos impide abordar colectivamente cualquiera de estos desafíos.
Sin embargo, la historia del reloj también muestra que el progreso es posible. El retroceso a 17 minutos en 1991 demuestra que cuando los líderes priorizan la cooperación sobre la confrontación, podemos alejarnos del abismo. El reloj no predice el futuro, sino que refleja nuestro presente y advierte sobre las consecuencias de nuestras decisiones actuales.
Como señaló Alexandra Bell, presidenta del Boletín de Científicos Atómicos: “El mensaje no puede ser más claro: los riesgos catastróficos están en aumento, la cooperación en declive y nos estamos quedando sin tiempo. El cambio es tanto necesario como posible”.
La medianoche no es inevitable, pero evitarla requerirá algo que escasea en el panorama geopolítico actual: liderazgo visionario, cooperación internacional genuina y la voluntad de priorizar la supervivencia humana a largo plazo sobre las ganancias políticas a corto plazo.
A lo largo de su historia, el reloj ha funcionado como un barómetro de la estabilidad global, avanzando o retrocediendo en respuesta a acontecimientos políticos, tecnológicos y medioambientales:
| Año | Tiempo para la medianoche | Evento/Acontecimiento clave |
| 1947 | 7 minutos | Creación inicial del reloj tras la Segunda Guerra Mundial |
| 1953 | 2 minutos | Pruebas de bombas de hidrógeno por EE.UU. y URSS |
| 1963 | 12 minutos | Firma del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares |
| 1991 | 17 minutos | Fin de la Guerra Fría y firma del START I |
| 2018 | 2 minutos | Tensiones nucleares renovadas y cambio climático |
| 2020 | 100 segundos | Primera vez que el reloj se mide en segundos en lugar de minutos |
| 2023 | 90 segundos | Guerra en Ucrania y amenazas climáticas |
| 2025 | 89 segundos | Conflictos regionales y retroceso en acuerdos climáticos |
| 2026 | 85 segundos | Amenazas nucleares, climáticas y de IA sin control |
La mayor distancia a la medianoche se registró en 1991, cuando el reloj retrocedió a 17 minutos tras la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas entre Estados Unidos y la Unión Soviética, demostrando que el progreso diplomático es posible.





















































