Mientras filtros domésticos muestran agua color marrón y ciudadanos denuncian “olor a podrido”, las autoridades insisten en que es segura, exponiendo una brecha de confianza y la vulnerabilidad de la principal fuente de agua del país.
En los últimos días, cientos de usuarios en Montevideo y el Área Metropolitana han reportado que el agua de OSE sale “sucia y con olor a podrido” de sus grifos. Estas denuncias, respaldadas por fotografías y videos en redes sociales, contrastan con los comunicados oficiales que aseguran que el agua cumple con todos los parámetros de seguridad sanitaria.
La evidencia de los usuarios
A través de plataformas como Twitter, los usuarios han compartido pruebas visuales preocupantes. Un residente del barrio Goes mostró cómo su filtro de agua se satura de sedimentos cada 48 horas. Otra publicación exhibía agua color amarronado saliendo directamente de una cisterna.
Las quejas no se limitan al aspecto visual. El olor es descrito como “a podrido” por varios afectados. En comentarios de redes sociales, usuarios expresan su frustración: “Ni para cocinar sirve” y “es un gran presupuesto tener que comprarla cuando tenemos la de OSE”.
La explicación oficial
Frente a estas denuncias, OSE ha emitido múltiples comunicados explicando la situación. Según el ente, las intensas lluvias registradas en la cuenca del río Santa Lucía -principal fuente de agua para la planta de Aguas Corrientes- provocaron un aumento inusual de materia orgánica y sedimentos.
Estos fenómenos naturales pueden alterar temporalmente las características organolépticas del agua (color, sabor y olor) sin que ello implique riesgos para la salud. Gabriel Apolo, gerente del Área Metropolitana de OSE, vinculó específicamente el cambio de color a “una primavera seca y lluvias intensas que se registraron a comienzos de enero”.
Contexto e infraestructura
La situación actual pone en evidencia la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento ante eventos climáticos extremos. La cuenca del Santa Lucía abastece a más de la mitad de la población del país, por lo que cualquier alteración en sus aguas afecta a un enorme número de personas.
En este contexto, OSE destaca que está ejecutando el mayor plan de inversiones de su historia, con un promedio previsto de 184 millones de dólares anuales entre 2026 y 2030. Entre los proyectos clave se encuentran:
- Reconversión del Proyecto Neptuno: Incluye una nueva planta potabilizadora en Aguas Corrientes (213 millones de dólares)
- Presa de Casupá: Para reservas de agua ante sequías (130 millones de dólares)
- Solución para Costa de Oro: Nueva planta y ampliación de redes (45 millones de dólares)
Adicionalmente, para 2026 se implementará un centro integral de monitoreo con datos en tiempo real sobre consumo y calidad del agua, con una inversión de más de 60 millones de dólares.
La reacción pública y recomendaciones
A pesar de las explicaciones técnicas, la desconfianza entre la ciudadanía persiste. En comentarios públicos, algunos usuarios cuestionan: “Aumento de materia orgánica… hablen claro, pichí y caca!”. Otros señalan que el problema lleva aproximadamente diez días, mientras que la comunicación oficial se intensificó solo recientemente.
Ante esta situación, OSE recomienda a quienes perciban cambios en el agua:
- Dejar correr el agua unos instantes antes de consumirla
- Guardarla en la heladera, ya que el frío puede reducir la percepción de cambios en el sabor y olor
La empresa también se compromete a mantener informada a la población sobre la evolución de la situación mientras continúa el monitoreo permanente.
Algunas conclusiones
Esta controversia revela una brecha significativa entre la experiencia cotidiana de los usuarios y los indicadores técnicos que manejan las autoridades. Mientras OSE presenta datos que respaldan la seguridad del agua, centenares de personas experimentan una realidad que les genera dudas sobre su calidad.
El episodio subraya la importancia de infraestructura resiliente ante fenómenos climáticos cada vez más frecuentes, así como la necesidad de comunicación transparente y oportuna que ayude a reconstruir la confianza pública en un servicio tan esencial como el agua potable.
Con importantes inversiones en camino y nuevas tecnologías de monitoreo, el desafío para OSE será no solo modernizar sus sistemas, sino también restablecer un diálogo creíble con la ciudadanía que depende de sus servicios cada día.
Comparación de Perspectivas
| Aspecto | Denuncias de Usuarios | Explicación de OSE |
| Apariencia | Agua color marrón/amarronado | Color alterado por sedimentos tras lluvias |
| Olor | Descrito como “a podrido” | Materia orgánica en descomposición |
| Frecuencia | Situación que “se repite cada 48 horas” | Evento puntual por condiciones climáticas |
| Seguridad | Dudas sobre potabilidad | Cumple normativa, “sin afectación para la salud” |
| Respuesta | Percepción de inacción | Personal trabajando para normalización |
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