La participación del país en la Feria Internacional de Turismo combinó agenda estratégica, vínculos clave y una puesta cultural que buscó diferenciar a Uruguay en uno de los principales escenarios del turismo internacional.
En un contexto global donde los destinos compiten cada vez más por atención, conectividad y posicionamiento, Uruguay cerró su presencia en FITUR con una estrategia clara: fortalecer su proyección internacional sin diluir su identidad. La feria, considerada una de las principales vitrinas del turismo mundial y un punto clave para el mercado europeo, fue el escenario elegido para profundizar relaciones profesionales y, al mismo tiempo, mostrar al país desde lo cultural y lo sensorial.
La delegación uruguaya desplegó una agenda intensa de trabajo orientada a consolidar al destino en segmentos estratégicos, con especial foco en el mercado español y europeo. El énfasis estuvo puesto en mejorar las condiciones de comercialización, ampliar oportunidades de promoción y avanzar en acuerdos que impacten directamente en la conectividad y en la experiencia del viajero.
Reuniones clave y una mirada de largo plazo
Durante los días de feria, las autoridades turísticas mantuvieron encuentros con grandes plataformas de comercialización online, turoperadores y actores tecnológicos del sector. Más allá de los nombres propios, el objetivo fue claro: posicionar a Uruguay como un destino competitivo, confiable y adaptable a las nuevas formas de viajar, donde la digitalización y la experiencia del usuario ganan cada vez más peso.
La conectividad aérea ocupó un lugar central dentro de la agenda. Las reuniones con aerolíneas que operan vuelos directos entre Uruguay y Madrid buscaron reforzar un vínculo estratégico que resulta clave para el flujo de turistas europeos hacia el país. En paralelo, el diálogo con empresas tecnológicas apuntó a incorporar innovación y herramientas que permitan mejorar la gestión del destino y la relación con los viajeros.
El trabajo institucional también incluyó instancias vinculadas al turismo accesible y a los organismos internacionales, reafirmando una línea de acción que Uruguay viene sosteniendo en los últimos años: promover un modelo turístico inclusivo, donde la sostenibilidad social no sea un discurso, sino una práctica concreta.
Un mensaje país basado en diversidad y sostenibilidad
La presencia institucional se complementó con una activa agenda de entrevistas en medios españoles y especializados, donde el mensaje fue consistente. Uruguay se presentó como un destino diverso, con propuestas que van más allá del sol y playa, y con una fuerte identidad cultural que lo diferencia en la región.
La participación en espacios de debate sobre sostenibilidad social permitió reforzar ese posicionamiento. La accesibilidad, la inclusión y el turismo como herramienta de desarrollo fueron ejes centrales de una narrativa que busca instalar al país como un actor comprometido con una forma de viajar más humana y responsable.
Cultura, sabores y cercanía: el otro eje de FITUR
Mientras se desarrollaba el trabajo profesional, el stand de Uruguay funcionó como una extensión del mensaje país. Lejos de limitarse a la entrega de folletería, el espacio propuso una experiencia pensada para generar cercanía y conversación.
El mate, convertido en símbolo y mascota del stand, fue el punto de partida para romper el hielo con el público. A su alrededor, rondas de degustación, catas de vinos, talleres y expresiones artísticas permitieron mostrar al país desde lo cotidiano y lo auténtico. La gastronomía ocupó un rol protagónico, con productos que hablaron de identidad, tradición y territorio, y que ayudaron a posicionar a Uruguay como un destino enogastronómico en crecimiento.
Durante el fin de semana, la presencia de la murga y el candombe sumó un componente cultural que conectó al público con tradiciones reconocidas como patrimonio, reforzando la idea de un país diverso, cercano y con raíces fuertes.
Más allá de los números y las reuniones, la participación uruguaya en FITUR dejó una señal clara: en un mercado turístico cada vez más competitivo, la identidad, la experiencia y el vínculo humano se consolidan como activos centrales para proyectar el destino y construir posicionamiento a largo plazo.
Fotos: Ministerio de Turismo










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