El Diccionario de la Lengua Española define la palabra caos en su segunda acepción como “confusión, desorden” y luce como anillo al dedo para la situación actual de nuestro país, algo que llega a entender la persona más despistada sin mucho esfuerzo. Sin embargo, a pesar de ello parece que no todos pueden hacerlo (o a lo mejor no quieren). Veamos.
1. El uruguayo no puede radicarse en los Estados Unidos, a lo sumo podrá darse una vueltecita como turista o por algún tratamiento médico. Algunos creen que esto nada tiene que ver con la posición adoptada por nuestro país a raíz de los acontecimientos en Venezuela. Que el despiste les valga. Lo cierto es que desde ahora convivimos con algunos de los países más apestosos del mundo a quienes la potencia más influyente niega la visa como inmigrantes a sus habitantes. Gran “honor”.
2. La Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios acaba de autovotarse un salario bastante interesante para sus directivos, a la vez que aumenta los aportes de los profesionales activos y retacea las jubilaciones de los pasivos. Y esto incluso después de informes negativos de su asesoría letrada. Ah, pero parece que esto es porque aún no han tomado en sus manos en la caja las nuevas autoridades electas. Leguleyería total. Esto se mantendrá o no, pero el solo hecho de haberlo aprobado merece esa calificación, amén de alguna otra.
3. Sigue nuestro país sin controlar su espacio marítimo y aéreo, permitiendo que se nos extraiga la pesca clandestinamente y que ingresen avionetas de narcos con casi total naturalidad por el norte. Lo primero porque un asunto casi incomprensible llevado a la enésima potencia por razones de politiquería ha enfrentado a Uruguay con el astillero que debía construir dos buques y lo segundo porque aún no han llegado a territorio nacional ninguna de las seis aeronaves adquiridas a Brasil.
4. Continúan los homicidios por todos lados sin que al parecer a nadie le interese interrumpir sus vacaciones veraniegas – faltaba más– para abordar ese triste tema que sigue costando vidas o hiriendo a otras, entre ellas, a menores de edad.
5. Eso sí. Estamos en presencia de una trascendente polémica filosófica aristotélica y en la que inclusive podría haber intervenido René Descartes: los seres humanos de sexo femenino, es decir las sucesoras de Eva, parece que a partir de ahora se denominarían personas menstruantes (¡!). En eso les va la vida a algunos. Patético.
Lo del título: caos.
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